sábado, 29 de septiembre de 2012

El Reino Oscuro



La luz puede ser a veces engañosa y es en el engaño de la luz, las falsas luces, como muchos humanos quedamos atrapados: la falsa belleza, la falsa riqueza, la falsa bondad, la falsa verdad, los falsos colores ... la falsa vida, tantos fatuos engaños que nos embaucan y tergiversan nuestro destino. En cambio la oscuridad es sincera y por eso tanto la tememos.
La oscuridad  nos exige estar desnudos, no permite que la engañemos. Según las viejas mitologías mistéricas hasta los dioses han de rendirse al poder de la oscuridad, la prueba suprema, el tránsito iniciático al que repetidamente nos somete el universo.

La Oscuridad no admite que la adulemos con colores, con apariencias, con mentiras, con vanidades, ni siquiera con privilegios o méritos del alma. Hasta los ángeles han de entregarse un día al poder supremo de la Oscuridad, donde todo se purifica y se renueva, la materia y el espíritu, la vida y la muerte, los mortales y los inmortales.


El bien y el mal están cruzados en la luz y en la oscuridad. A veces dentro de  la luz está el Mal y dentro de la oscuridad el Bien. O viceversa. Ambos reinos son campo de batalla, pues el universo es dual. ¿Donde hallaremos el camino que nos oriente en la vida? A veces en la Noche y a veces en el Día. No podemos despreciar el poder de la Oscuridad y tenemos que aprender las enseñanzas de la Noche.

La Divinidad es Polar, la realidad es polar, el ser humano es polar. Si obviamos los polos, si no integramos los contrarios, nunca podremos entender el misterio del universo ni a nosotros mismos. Somos dioses y demonios. Somos poderosos y somos frágiles. Somos el universo y somos una partícula.

Somos espíritu y somos materia, somos el cielo y somos la tierra, somos la vida y somos la muerte, somos mortales y somos eternos. Hemos de comprender la luz y la oscuridad, el día y las tinieblas, el pecado y la virtud, la vigilia y el sueño, el tiempo y el no-tiempo, lo masculino y lo femenino. Si excluimos algún aspecto perderemos la percepción total que hay más allá de los parámetros de la razón o la creencia.


Las antiguas sacerdotisas de la Luna, las hijas de la Serpiente, de la Noche ... eran las guardianas de la religión de la Diosa, de la Gran Madre, la Máter Absoluta. La Máter era el Principio del que derivaban la luz y la oscuridad, tanto la noche como el día. Cuando los sacerdotes de las nuevas religiones patriarcalistas se apoderaron de la luz obligaron a las sacerdotisas de la Diosa a refugiarse en la Noche Oscura, de dónde retornan sólo fugazmente.

Las sacerdotisas fueron perseguidas y vilipendiadas. Su recuerdo fue manchado o incluso borrado. Se las asoció con el mal, con perversiones, con debilidades de la carne ... y su belleza fue proscrita. E igualmente devino la opresión y sometimiento de todo el género humano femenino.

Mas todo etapa tiene su final y el retorno de la Diosa, bajo un nuevo aspecto adecuado al giro de la espiral evolutiva, es un destino prefijado que nos aguarda. Pues la Diosa eterna nos espera siempre en el futuro, ya que de Ella es el poder sobre el Tiempo.

¿Acaso morirá la Tierra? ¿Acaso no retornará la magia para salvar al mundo? ¿Acaso la sociedad de valores exclusivamente materiales es el destino de la humanidad? ¿Acaso sólo somos materia? ¿Acaso no vivimos en un engaño?

¿Como podemos recobrar el contacto auténtico con nuestra alma?

Espíritu y materia son uno, cuerpo y mente son uno, cielo y tierra son uno.

Tras la ruina de los engaños y de la muerte tendremos que dar cuenta de la verdad, la verdad que no podemos ocultar al reino de lo oscuro

Nuestro verdadero Ser nos espera oculto más allá de este mundo de cuatro dimensiones.


Kababelan

http://matronit.galeon.com/044.htm


 ATTE: Titania

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