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martes, 18 de agosto de 2020

Lamia, John Keats (1795-1821)



Hace tiempo, antes de que la estirpe de las hadas

Expulsara a Ninfas y Sátiros de los prósperos bosques,

Antes de que la resplandeciente diadema del rey Oberon,

Su cetro y su manto, tapizados de brillantes gemas,

Ahuyentasen a las Dríadas y los Faunos

De los verdes campos y prados de prímulas,

El siempre cautivante Hermes dejó vacío

Su trono dorado,

Del alto Olimpo secuestró la luz,

De este lado de las nubes de Júpiter, para escapar de la mirada

De este gran constructor, y huyó hacia

A un bosque en las costas de Creta.

Pues en algún lugar de esa isla sagrada habitaba

Una ninfa, ante la cual todos los Sátiros se arrodillaban,

Ante cuyos níveos pies los lánguidos Tritones echaban perlas,

Mientras en la tierra se marchitaban y adoraban.

Acosada por los manantiales donde solía bañarse,

y en aquellas planicies donde ocasionalmente deambularía,

había entregado deliciosos obsequios, desconocidos para cualquier Musa,

aunque el pequeño cofre de los caprichos estaba abierto para poder elegir,

Oh, qué mundo lleno de amor se encontraba a sus pies!

Y Hermes pensó, y un calor celestial

Subía desde sus talones alados hasta sus orejas,

Que de una blancura pálida como el lirio

Entre sus dorados cabellos se sonrojaron como las rosas,

Que caían en encantadores bucles sobre sus desnudos hombros.

De bosque en bosque voló,

Respirando sobre las flores su nueva pasión,

Y siguiendo serpenteantes ríos hasta su inicio,

Para encontrar donde esta dulce ninfa tejía su secreto lecho:

Inútil fue; pues la dulce ninfa no se hallaba en ningún sitio,

Entonces reposó sobre el solitario suelo,

Pensativo, y atormentado por dolorosos celos

De los dioses del bosque, y hasta de los mismos árboles.

Mientras allí se encontraba, escuchó una voz que lloraba,

Tal como una vez oyó, que en el noble corazón destruye,

Todo el dolor excepto la piedad: así hablaba la voz:


¡Cuándo me levantaré de esta tumba de flores,

Cuándo me moveré en ágil cuerpo apto para la vida,

Para el amor, el placer y la lucha vigorosa

De los corazones y los labios! ¡Oh, pobre de mi!


El dios de pies alados, se deslizó sigilosamente

Entre hojas y arbustos, peinando suavemente en su rápido avance,

Los altos pastos y las hierbas en flor,

Hasta que encontró una serpiente palpitante,

Brillante y enroscada sobre un negruzco helecho.


Era una figura gordiana de color radiante

Con manchas en bermellón, dorado, verde y azul

Rayada como una cebra, manchada como el tigre,

Sus ojos como los del pavo real, y todo ornado en carmesí;

Y llena de lunas plateadas que, cuando respiraba,

Se desvanecían o brillaban aún más o entretejían

Sus brillos en los tapices más umbríos,

Y del lado del arco iris, teñida de desdichas,

Parecía, al mismo tiempo, una sufriente dama élfica,

Una especie de amante del demonio, o el demonio mismo.

Sobre su cresta brillaba una tenue llama

Salpicada de estrellas como la diadema de Ariadna:

Su cabeza era de serpiente pero, ¡Oh, tan agridulce!

Tenía la boca de una mujer entera con sus perlas:

Y en cuanto a sus ojos: ¿qué podían hacer esos ojos

Excepto llorar y lamentar haber nacido tan bellos?

Así como Proserpina aún derrama lágrimas por su Sicilia

Su cuello era de serpiente, pero las palabras que emitía

brotaban como burbujeante miel, por amor al Amor,

Y así, Hermes se apoyaba en la punta de sus alas,

Como el halcón que se abate sobre su presa.


Dulce Hermes, coronado de plumas, que vuelas suavemente,

Anoche he tenido un maravilloso sueño:

Te veía sentado, en un trono de oro,

Entre los dioses, en el viejo Olimpo,

El único triste; pues no habías oído

Cantar a las suaves Musas de largos dedos,

Ni siquiera Apolo cuando cantaba solo,

Sordo a la amplia y rítmica lamentación de su temblorosa garganta.

Soñé que te veía arropado entre copos de púrpura,

Asomándote amoroso entre las nubes, así como nace el día,

Y velozmente, como un brillante dardo de Febo,

Te diriges a la isla cretense; ¡y aquí estás!

Gentil Hermes, ¿has encontrado a la doncella?


A lo cual la estrella de Leteo no demoró

Su alegre elocuencia, e inquirió:


Tú, serpiente de suaves labios, ¡seguramente de gran inspiración!

Tú hermosa corona de flores, de ojos tristes,

Posees cualquier dicha en la que puedas pensar,

Con sólo decirme adónde ha huido mi ninfa,

¡Dónde respira!


Brillante planeta, así has hablado, respondió la serpiente,

¡pero haz un juramento, mi tierno dios!


¡Lo juro, dijo Hermes, por mi báculo de serpiente,

Y por tus ojos, y por tu corona tachonada de estrellas!


Rápidas volaron sus cándidas palabras, sopladas entre los pétalos.

Y una vez más la femenina brillantez:

¡Muy débil de corazón! pues esta pobre ninfa tuya,

Deambula libre como el aire, invisible,

En estas praderas sin espinas; sus placenteros días

Disfruta sin ser vista; invisibles son sus ligeros pies,

Dejan rastros sobre la hierba y las tiernas flores;

De los agotados zarcillos y las verdes ramas torcidas,

Invisible recoge los frutos, invisible se baña:

Y gracias a mis poderes su belleza se oculta

Para que no sea ultrajada, atacada

Por las miradas amorosas de los ojos poco amables

De los Sátiros, los Faunos, y los oscuros suspiros de Sileno.

Descolorida su inmortalidad, por su aflicción

Ante estos amantes se lamentaba

Entonces de ella tuve piedad,

Su cabello etéreo, que mantendrían

Oculto su encanto, pero libre

Para andar como desee, en libertad.

Tú la contemplarás, Hermes, sólo tú,

¡Si concedes, como has jurado, mi dádiva!


Y una vez más, el encantado dios lanzó

Su juramento, y a los oídos de la serpiente sonó

Cálido, tembloroso, ardiente, como un salmo.

Arrebatada, levantó su cabeza de Circe,

Ruborizada, casi morada, y en rápido balbuceo afirmó,


Yo era una mujer, déjame tener una vez más

La forma y el encanto de mujer que una vez tuve.

Amo a un joven de Corinto. ¡Oh, que felicidad!

Devuélveme mi silueta humana, y llévame con él

Inclínate, Hermes, déjame soplar sobre tu frente,

Y verás a tu dulce ninfa


El dios alado descendió sereno,

Ella exhaló sobre sus ojos, y pronto vio

A la ninfa apenas sonriendo sobre el verde.

No era un sueño; o digamos que era un sueño

Real, como los sueños de los dioses, y que delicadamente suceden

Sus placeres en un largo sueño inmortal.

Un instante cálido, intenso, puede desvanecerse

Ante la belleza de la ninfa del bosque, entonces creó

Un rayo sobre el sacro verdor, se volvió

Hacia la agonizante serpiente, y con trémulo brazo,

Delicadamente, puso a prueba su caduceo.

Hecho esto posó sus ojos sobre la ninfa,

Llenos de lágrimas de adoración,

Y hacia ella se dirigió: ella, como la luna menguante,

Se desvaneció ante él, encogiéndose, no pudo contener

Sus lágrimas de temor, doblándose como una flor

Que se recoge sobre sí misma al ocaso:

Pero al tomar el dios su helada mano,

Ella sintió el calor, sus párpados de abrieron,

Y como las jóvenes flores ante el zumbido matinal de las abejas,

Floreció y dio su miel hasta la última gota.

Hacia los verdes bosques huyeron;

Y no palidecieron como lo hacen los amantes mortales.


Allí abandonada, la serpiente empezó

A cambiar; su sangre mágica enloqueció,

Creció espuma en su boca, y sobre el pasto cayó,

Marchitándolo con un rocío tan dulce y venenoso;

Sus ojos fijos en la tortura, un lóbrego tormento,

Cálidos, espejados y abiertos, con las pestañas ardiendo,

Lanzaban luces y chispas, sin una lágrima refrescante.

Todos los colores encendidos en todo su cuerpo,

Se retorcían convulsos con un dolor escarlata:

Un profundo ambar volcánico ocupó el espacio

De toda la suave gracia lunar de su cuerpo;

Y, como la lava arrasa la pradera,

Arruinó su plateada cota de malla y dorado manto;

Oscureció todas sus pecas, sus manchas y rayas,

Eclipsó sus lunas, arrasó con sus estrellas:

Y en pocos momentos fue despojada

De todos sus zafiros, esmeraldas y amatistas,

Y brillantes rubíes: de todos ellos privada,

Todavía brillaba su corona; que se deshizo, también ella

Se derritió y desapareció repentinamente;

Y en el aire, su nueva voz sonando suave como un laúd,

Llamó, “¡Lucio, gentil Lucio!”...


Abandonada en lo alto

Con las brillantes nieblas

Entre la blancura de los montes

Estas palabras se deshicieron:

Los bosques de Creta no escucharon más.




John Keats (1795-1821)


sábado, 3 de agosto de 2013

Los Misterios de Blanca Nieves


¿QUIÉN ES BLANCA NIEVES?  Blanca Nieves es EL ALMA EN EVOLUCIÓN. ES AQUEL  BUSCADOR SINCERO DE LA VERDAD que es aceptado como discípulo en el sendero espiritual y que HA ALCANZADO UNA GRAN INICIACIÓN y por lo tanto ese ser, posee un ALMA BLANCA Y PURA.  Sin embargo, en el momento en que el discípulo se va acercando a las puertas de oro, aparecen sus demonios impidiéndole el paso. ¿Y quiénes son esos demonios?  El demonio de la cobardía, el demonio  de la suspicacia, el demonio de la codicia, el demonio del egoísmo, el demonio de la duda, el demonio del temor.  Jugando su papel para impedir el paso del iniciado hacia las puertas de Oro.
¿QUIÉN ES LA MADRASTRA?  ES EL EGO de  blanca nieves. El espectro del umbral que cada uno lleva consigo y en el momento en que blanca nieves va a avanzar hacia un plano superior, aparece el espectro del umbral impidiéndole el paso. Esta Madrastra tiene todas las características de nuestro ego, de nuestro espectro del umbral: egoísmo, vanidad, se cree la más bella de este universo, además es conocedora de la magia negra. Y lógicamente siente envidia de ver como blanca nieves va avanzando hacia un plano superior y por lo tanto pide a uno de sus hombres que aniquile a blanca nieves y le traiga su corazón como prueba.  Sin embargo aquel hombre, aquel soldado, se siente incapaz de matar a esa niña. 

¿QUIÉN ES ESE SOLDADO?  Simplemente todas aquellas FUERZAS DEL BAJO ASTRAL que conspiran, pero llega un momento en que estas fuerzas ante la luz nada pueden hacer, porque la luz por sí sola les causa daño.  El soldado le pide a blanca nieves: huye niña, aléjate. 

Y blanca  nieves empieza a avanzar por el bosque, sus vestidos quedan hechos jirones, muchas veces tropieza y cae.  Son las PRUEBAS que exige una verdadera iniciación en los misterios menores y en los misterios mayores.  Son todos los altibajos, las pruebas, los conflictos, las necesidades, pero a pesar de todas las pruebas blanca nieves sigue adelante hasta llegar a la casa de los enanos.

¿QUIÉNES SON LOS 7 ENANITOS?  Son nuestros SIETE CENTROS GENERADORES DE ENERGÍA, nuestros siete CHACRAS.  Muladara, Manipura, Swadistana, Ana Hata, Vishuda; Agnachacra y Shahasrara. Estos  enanitos tienen nombre por ejemplo uno de ellos se llama Mocoso que también se le conoce como llorón.  ¿Quién es mocoso?  Nuestro centro MANIPURA, centro de control de las emociones, centro de control de la Mojigatería, de la sensiblería.  
¿Quién es Sabio?  Nuestro AGNACHACRA, centro de control del intelecto, es el que se las sabe todas.  A veces actuamos de esa manera, pensando que todo lo sabemos.
También aparece Gruñón.  ¿Quién  es Gruñón?  Nuestro centro SWADISTANA, centro de control de la ira, temperamento y de las pasiones.
También aparece Tontín: ¿Quién es Tontín? Nuestro centro SHAHASRARA.  Cuando un ser abre su centro Shahasrara y sus pétalos se abren de par en par, se le conoce  como Sabio.  Sin embargo el sabio es reconocido por aquellos que también han logrado la sabiduría, pero el resto lo llama tonto, idiota, bruto o hereje o Tontín, es el más sabio de todos pero el más humilde.   Incluso lo tienen allí para barrer y planchar.  Aparentemente no es nadie, pero es el más poderoso de todos. Y así sucesivamente, aparecen nuestros chacras allí, reflejados ante esas personalidades. 

Sabemos que estos enanitos se dedican  a la minería. ¿Porqué razón? ¿Qué tiene que ver la minería con nuestros chacras?  EN CADA UNO DE NUESTROS CENTROS GENERADORES DE ENERGÍA EXISTE UNA GEMA, UNA PIEDRA PRECIOSA, DESDE LUEGO SE ENCUENTRA EN EL PLANO ENTÉRICO. 

Es así como en el MULADARA se encuentra el Rubí.  
MANIPURA la Esmeralda.
SWADISTANA  el Topacio
ANAHATA el Cristal o diamante
VISHUDA el Zafiro
AGNACHAKRA  la piedra Anaranjada
SHAHASRARA la piedra Amatista.

Cada una de esas gemas proporciona cualidades en cada ser humano, a medida que  los chakras se van desarrollando a través de las prácticas meditativas y de disciplina interior y exterior.  Muchas personas incluso los hombres, suelen usar joyas, piedras preciosas, oro en cantidades, pero a decir verdad, el ser humano no busca  estas cosas por vanidad, así lo crea. Si no que en el fondo de su propia conciencia lo que está buscando es recuperar su herencia.  Recuperar de nuevo  todas aquellas cualidades que están dentro de sí.  Por ejemplo la persona que siente atracción por el zafiro, ¿qué está buscando? Está buscando la voluntad, la fortaleza, la decisión, la constancia.  Aquella persona que busca  y siente predilección por el Rubí, lo que anhela en el fondo es recuperar de nuevo la armonía, el sentido de entrega, el deseo de servicio desinteresado y amoroso.  Despertar el amor Divino.  Aquella persona que siente necesidad de buscar el Topacio, lo que busca es la sabiduría, despertar el discernimiento, la intuición, el acierto.  La persona que siente predilección por la esmeralda, lo que busca es encontrarse con la verdad, y a su vez encontrar la esperanza.  El que busca el Diamante es porque quiere adquirir de nuevo las cualidades del diamante como son el temple, para no dejarse rayar ni tocar por las apariencias del mundo externo o por las personalidades humanas o por las pequeñeces de ente mundo. Quien se siente atraído por la Amatista, lo que anhela verdaderamente es lograr una transformación, un cambio. La verdadera transmutación que está encerrada en esa gema. 

Pues bien, en el momento en que el discípulo logra la purificación de su mente, de su cuerpo y de su espíritu, en ese momento sus chacras se activan y aparecen ante él como diciéndole: “somos tus servidores, te podemos colaborar”.  El MULADARA dice Yo me especializo en el fuego Ígneo te puedo  proporcionar la cualidad de la ESPERANZA, del ESFUERZO, la RESISTENCIA.  El MANIPURA a su vez también nos dice: Soy el acierto, me puedes  utilizar para lograr ACERTAR en todas tus decisiones.  El SWADISTANA también nos da la fuerza de la sabiduría que nos despierta a la HUMILDAD, a la COMPRENSIÓN y a la TOLERANCIA.

Y es así como blanca nieves se encuentra con sus siete chacras, los cuales lógicamente, los enanitos le piden que se cuide mucho. Y ellos se van a trabajar.  La madrastra se da cuenta de que el soldado la ha traicionado y que blanca nieves está ahora en la casa de los enanos, es decir, DESPERTÓ SUS PODERES OCULTOS, ENTRÓ EN EL  ESTADO DEL ARHAT, EL GRAN INICIADO y quiere impedir que ella pueda salir adelante y por eso a través de las artes mágicas construye un veneno y le lleva una manzana disfrazada de una anciana aparentemente sencilla, humilde e ingenua, y blanca nieves cae en la trampa. ¿En cual trampa? SE DEJA OBNUBILAR POR LA APARENTE BELLEZA. Cae fácilmente debido a su propia inocencia y toma la manzana, el fruto prohibido, como siempre. ES IMPORTANTE  QUE EL ARHAT APRENDA A SER CAUTO, PRUDENTE. NO DESCONFIADO, PERO SI QUE DESPIERTE LA CUALIDAD DE LA INTUICIÓN.  MUCHAS VECES LA BONDAD SE CONFUNDE CON INGENUIDAD.  Son cosas muy distintas, y es así como muerde la manzana y muere.  Ahí es donde está el verdadero sentido de la muerte.  Esa es la verdadera muerte, la que acaba de tener blanca nieves, ES LA MUERTE A SUS PASIONES, ES LA MUERTE A SU PASADO, ES LA MUERTE A TODO AQUELLO QUE LE IMPIDA VERDADERAMENTE EVOLUCIONAR, y vive ese proceso de muerte.

Pero los enanos al ver su belleza, al ver que sus mejillas se conservan sonrosadas, piensan que no vale la pena llevarla a una sepultura, sino que construyen para ella una cripta de cristal y la trasladan a un lugar especial, pero en ese momento aparece un PRÍNCIPE que al ver a blanca nieves se enamora de ella.



¿QUIÉN ES ESE PRÍNCIPE?  Como lo llamaba Platón, el ÁTOMO NOUS en cada uno de nosotros, es nuestro ÁNGEL SOLAR, es nuestro VERDADERO YO.  Es nuestro SER SUPERIOR.  

Y en ese momento hay un tropezón y blanca nieves  revive cuando el trozo de manzana salta de su garganta. Blanca Nieves revive y en ese momento se cumplen los ESPONSALES DEL CRISTO, es decir SEGUNDA INICIACIÓN EN LOS MISTERIOS MAYORES, CUANDO BLANCA NIEVES EL ALMA EN EVOLUCIÓN SE UNE A SU PRÍNCIPE, SU ÁNGEL SOLAR, CONVIRTIÉNDOSE LOS DOS EN UNO SOLO.  Y ese momento recobra sus 22 sentidos adicionales a los 5 existentes completando 27 sentidos, COMPLETANDO LA ETAPA DEL SÚPER HOMBRE.  Luego se dice que fueron muy felices y colorín colorado este cuento se ha acabado.

Texto extraído de material pedagógico...

ATTE: TITANIA