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domingo, 18 de octubre de 2015

Nuestros Dragones



Her knees deep in your mind (parte del tema)
Ray Lynch - www.raylynch. com

Bendito el ser humano que camina sobre la Tierra. Su rostro refleja la penumbra o el fulgor de su cielo interior al igual que las luces y sombras salpican la extensa pradera. Sol y tormenta, gloria y tristeza. El cielo abarrotado de nubes que filtran los rayos de un sol potente manifiesta sobre la verde gramilla ambos extremos de una polaridad: lumbre y tiniebla, júbilo y desazón. La vida humana rica y extrema con su paso inquieto y fluctuante como un péndulo oscilante; un movimiento gravitante e incesante que marca el pulso de la esencia vital.

Se suceden los dramas y las alegrías al igual que la noche sigue al día; y en este andar cíclico y escabroso transita nuestra alma con su atuendo carnal. Un ángel se ha hundido en la espesura de su cuerpo y, cual gran actor de una historia dramática y compleja, se manifiesta con un despliegue único y multicolor. Su viaje es una odisea. Su audacia es loable, pues sólo un guerrero se adentraría en tal ilusión. ¿Recordará él algún día que es luz en su esencia? Un séquito de ángeles se maravillan y lo admiran por su bravura y valor.

Con los ojos verdaderos cubiertos de pesados velos caminamos ciegos a la otra realidad, sordos a la gran verdad. Olvidamos por un tiempo quiénes somos en el más allá. Y jugamos en el escenario de la Tierra como niños, como monstruos, como sabios, como locos. Siempre encarnados en esta materia e inmersos en la rica trama de este argumento genial. Pero también siempre enlazados a lo invisible, a lo intangible, que como una onda de fuerza implacable sopla su viento indomable sobre nuestra estepa interior. A veces es brisa cálida que limpia y sana pero por momentos es el fuego agresivo de un temible dragón.

Nuestras emociones como dragones rugen y nos invaden. Un vendaval inesperado hace remolinear nuestros pensamientos al tiempo que un temblor sacude nuestros cimientos. Amedrantes nubes borrascosas ocultan el sol interior dejándonos casi despojados de la luz que nos guía y nos sostiene desde el sagrado cáliz del corazón. Es miedo, es tristeza o una ráfaga de furia mordaz. La tempestad nos arranca del quieto centro y ahora giramos perdidos en los extremos de una espiral. En este cono de sombra habitan cientos de dragones que atacan y amenazan. Su fuego es lacerante, su contextura abismal. ¿Cómo puede el frágil humano ganar una batalla tan desigual?


El viaje es largo y emotivo por las elevadas cumbres y los hondos abismos de este paisaje terrenal; con mil caídas, cien desvaríos e igual cúmulo de aciertos y destellos. Los dragones siempre al acecho. Y el niño perdido busca la ansiada salida del laberinto emocional. Hay un cielo, hay un manantial, pero en la espesura del bosque parece un paraíso imposible de alcanzar. El Sol es algo tan elevado, tan lejano que sólo con alas se podría tocar. El velo aún es denso y la ilusión total. Escapar, sólo escapar. Luchar y atacar. Los ojos del alma tan dormidos no logran percibir el mágico mundo de lo que se agita más allá. Ya son más de mil vidas y la perla espera quieta en el fondo del mar. Un tesoro único y magistral. Una verdad sublime, su deidad. ¿Cuándo podrá el audaz humano hallar su oro espiritual?

Finalmente la frustración es total. Derrumbado, desmadejado y rendido cae el joven ante el dragón de fuego letal. No ha podido con sus armas, no ha vencido con su débil puño al feroz animal. Pero es ahí en su última hora, ante el insondable abismo de su propia derrota, cuando a través de su más tenue aliento siente la voz de su ángel guía. Entonces hay un rayo de sol, un suspiro. Una gloriosa visión desciende a su desesperanzada mente ya cansada de luchar. Y aún desde su más honda congoja ve su propio poder y grandiosidad. Sus ojos internos se abren a la gran verdad y desde la cima de su alma contempla extasiado el paisaje colosal. Su cuerpo se ilumina y se energiza. Los dragones se aplacan. Él siente ahora en el brillo de aquellos grandes ojos una conexión transcendental. El humano ha renacido en su espíritu de luz, y nutrido ahora por la sabiduría y el amor de una nueva conciencia se eleva sobre sus emociones y las domina. Monta entonces su dragón y se alza en vuelo triunfal.

El humano siempre es dueño y creador de cada emoción que lo aborda. Ellas se alimentan de su propia percepción limitada y estrecha y desde las frías sombras lo acobardan. Pero nunca lo acorralan las circunstancias. Ni ante el umbral de su propia muerte, pues ésta sólo es una transición. Es la furia o la pesadumbre de aquél enorme animal lo que lo atrapa. Sus ojos terrenos no pueden ver los colores de su alma y su llama interior arde apenas en su tibio corazón. Así en las sombras de esta ilusión se cree pequeño y vulnerable, y los dragones siempre acechan. Pero en el despertar de su conciencia, en el resurgir de una nueva visión, es tanta la compasión y el amor que las emociones quedan bajo su poder y control. Y de ellas obtiene su preciado regalo.




Ellos son nuestros dragones. Y cuando miramos a nuestras emociones con este nuevo poder y las amamos, ellas se calman y muestran su mansedumbre y su entrega fiel. Entonces el cielo se vuelve tan azul y tan claro… abrazando ahora a una Tierra traslúcida con la faz de una bella mujer. Y nosotros montados sobre el lomo de nuestro majestuoso amigo nos elevamos y emprendemos el mágico viaje. El alma goza del juego con alegría y pasión. Las colinas flotan sobre un abismo y las nubes blancas son etéreas, como de hilos de seda. Todo es sublime. Todo suena armónico y bello como en una dulce canción.

Y con esta gran fuerza vital surcamos el paraíso, conquistamos el edén. En el vuelo sentimos la gloria y el éxtasis de este gran poder. Tocamos el Sol y con él nos fundimos en un mar de incomparable paz y profundo silencio; una esfera dorada que rezuma un sentimiento de amor y de Hogar eterno. Es nuestro propio corazón, nuestra propia luz, que sentimos una con el flujo de la vida, con el sagrado latido de Dios que pulsa glorioso en el vibrante Universo.




© 2010 | Sandra Gusella
www.humanitylight. com

Todos los derechos reservados. Este texto se ofrece libremente para su impresión y distribución para propósitos no comerciales. Debe copiarse la información completa y sin modificar, incluyendo este pie de página, y haciendo siempre referencia a la autora (Sandra V. Gusella) y a la fuente (www.humanitylight. com).


ATTE: TITANIA

viernes, 13 de septiembre de 2013

El Árbol y la Diosa


Místicamente la Diosa fue conceptuada en la remota antigüedad como un gigantesco árbol cósmico, donde se unen todas las realidades. Tanto el pasado como el futuro, tanto el subconsciente como el supraconsciente, tanto la vida como la muerte, la materia y el espíritu.

La diosa como Árbol Cósmico es el Axis Mundi, el Eje del Mundo, en torno al que giran todas las realidades de espacio y tiempo.

Se la ha llamado también el Árbol de la Vida, ese que el dios patriarcal bíblico temía hallaran Adán y Eva después de haber probado el fruto del árbol del Bien y el Mal que les despertó a la primera estadía de la conciencia.

 El Árbol Diosa era así la Madre del Universo, la Madre Árbol, que posteriormente se transformó en columna sagrada en torno a la cual se levantaron templos de piedra.

Ese Árbol Diosa era dador de todos los frutos de bienaventuranza: nutrición, conocimiento, conciencia, alquimia, eternidad ...



Artemisa-Árbol, poseedora de infinitos pechos, dadora de todos los frutos. Su piel es negra representando así a la oscura y fértil tierra. De aquí derivarán luego las futuras Vírgenes negras que renacieron en el Medievo.

 

 Los dioses patriarcales acabaron persiguiendo al Árbol como símbolo sagrado, convirtiéndolo en puerta de tentación y perdición, para finalmente talarlo y erradicarlo del acervo de nuestra conciencia mística.



El Árbol Cósmico simboliza tanto a la creación como al ente creador, que en esencia son uno. E igualmente el Árbol sagrado será la puerta de entrada a la iniciación y transformación del ser humano desde el estado de conciencia ordinaria al estado de conciencia despierta.

Los antiguos poseían bosques sagrados donde encontrarse con la divinidad, pero cuando llegaron los dioses patriarcales esos milenarios bosques fueron destruidos.

 El ser humano actual ha perdido al árbol como elemento místico y también como compañero de vida. Ya nadie mantiene la capacidad de ver a la Diosa en un Árbol Sagrado, ya nadie presiente y concibe al Árbol Cósmico que engloba y despliega toda la creación. Cada galaxia es una hoja de ese Árbol en un determinado nivel de espacio-tiempo. Pero ese Árbol posee infinitos niveles visibles e invisibles, donde se guardan todos los espacio-tiempos.

Viajar por el interior del Árbol de la Diosa es acceder a los mundos ocultos, a las realidades inaccesibles por la conciencia ordinaria. Las Raíces de ese Árbol nos permiten introducirnos en la tierra más profunda, en los secretos del mundo material, en las cavernas del subconsciente. E igualmente ese Árbol a través de sus Ramas nos posibilita viajar a los reinos del espíritu, a los reinos de la luz. Y descubrir que todos esos niveles y reinos, celestes y terrenos, son uno en la Diosa. No son realidades opuestas sino una única realidad que nosotros percibimos dividida y enfrentada.



La diosa adorada como árbol sagrado en el antiguo Egipto
Esquemática pintura del viejo Egipto representando a Isis Árbol amamantando a Horus.



El Árbol tentador de los cristianos. Simbiosis árbol serpiente.
La Diosa árbol-serpiente convertida en degenerado símbolo del mal por el patriarcalismo.

No obstante para la cultura celta el Árbol siguió representando a la Diosa, a la divinidad creadora y salvadora, en vez de los dioses solares y los Mesías. Retornar a la tierra, al árbol, era retornar a la diosa y su reino preternatural. La sangre del auténtico Santo Grial era la Sangre Sagrada de la diosa y de la tierra. El Árbol de la diosa destila la leche salvadora e inmortal. O bien produce los frutos que conducen a ese estado de transformación.

La sangre o leche de la diosa árbol-serpiente-tierra conduce al reino sagrado, llamado Paraíso, Avalon o Reino Preternatural. Reino eterno donde el ser individual se vuelve inmortal (y conexionado con el Todo) frente al reino mortal y fragmentado donde habita nuestra conciencia, aprisionada en viejas estructuras mentales y biológicas que poseen férreo poder.

Los cristianos readaptaron el viejo mito de la diosa árbol fusionándolo con el de un mesías salvador. Así este muere en un Madero o Cruz-Árbol que simboliza el Axis Mundi de la Diosa. Muere en el Árbol para así renacer transformado después, al igual que lo hace Odín colgado cabeza abajo en el fresno cósmico Iggdrasil. Cristo se fusiona con la Madre-Árbol mediante su muerte y por ello de su cuerpo surge la sangre mística que mana de la herida de su costado. Por ello la sangre de Cristo en el santo grial cristiano es la misma sangre de la Diosa-Árbol-Tierra-Serpiente del mito eterno. Cristo desciende con su muerte a la Tierra o Reino de la Diosa para así renacer investido del poder inmortal divino. Pero en realidad este mito es extensible a todo ser humano y no a ningún dios descendido del cielo que mantiene la creencia cristiana.

 Es destacable que el controvertido mito de los vampiros es una degeneración de estos principios iniciáticos. El vampiro, hijo de la noche, descansa bajo tierra o dentro de un ataúd de madera (árbol sagrado) para despertar a una vida inmortal. Supuestamente se alimenta de la sangre de los mortales, lo cual es una tergiversación o deformación del mito original. También el mito literario o cinematográfico del hombre lobo es otra tergiversación del mito original.


En realidad el vampiro auténtico se alimenta de la sangre de la tierra o sangre de la diosa (sangre grialiana), que es la única que puede conferir la vibración energética de la eternidad. La sangre es un símbolo de vida eterna, pues es obvio que perderla biológicamente lleva a los seres vivos a la muerte. Pero místicamente se trata únicamente de un mero símbolo. Es obvio que la sangre de la diosa es una energía vibratoria cósmica que se halla depositada en el interior del universo.

Que los vampiros de la tradición patriarcal rechacen la luz solar o la cruz solar no es sino otro símbolo de que representan una vieja religión que fue perseguida por las nuevas religiones solares. Ellos permanecen fieles a la diosa y por ello sólo salen bajo la influencia lunar. Pero todo esto no es sino un cuento al igual que lo de los ajos, los espejos, etc. El trasfondo vampírico ha sobrevivido sin embargo en el mismo cristianismo donde el propio Cristo ofrece su sangre (divina o inmortal) para que la beban sus seguidores y así despierten (sólo es un ritual simbólico) a la supuesta vida eterna.

Mas toda esta sangre que mencionamos no es ni la de Cristo ni la de los Vampiros (que también cuando la dan a beber a alguien lo convierten en un nuevo vampiro o ser inmortal) sino la sagrada sangre divina de la Diosa-Árbol-Tierra-Serpiente. Todos los demás mitos proceden de ahí, que es el único original.



El dragón es el guardián de los secretos de la Tierra-Diosa-Árbol y no un símbolo del mal como posteriormente fue utilizado en ciertos ámbitos. Es curioso una vez más observar que el famoso y teatral vampiro Drácula de la literatura significa Drakul o Dragón.



Igualmente Hékate es el aspecto oscuro de la diosa tierra-serpiente-árbol. Guardiana de los mismos secretos que protege el Dragón.



Mas aunque el bosque sagrado esté herido de muerte, la Diosa-Árbol siempre podrá ser hallada en nuestro interior, a pesar de que la Tierra-Árbol como planeta también está ahora siendo destruida por la ceguera y avaricia humana.



Árbol de la Vida

Simboliza el Árbol de la Vida Yggdrasil, así como la unión con la Diosa celta de la Tierra (la unión de la tierra (raíces) y el espíritu (copa).

Para los celtas, el árbol refuerza la integridad de cuerpo y espíritu, proporciona riqueza salud y sabiduría.




Dragón

Antiguo animal simbólico celta y nórdico. Se le considera protector del mundo material, guardián de los templos y tesoros, cuidador de todas las riquezas.



Autor: Kababelan



ATTE: TITANIA

sábado, 20 de octubre de 2012

Significado Dragón



Todos los razonamientos y explicaciones sobre la figura mítica del Dragón suelen olvidar algo fundamental para comprender la esencia de una criatura mítica.

Mucho se ha dicho, y mucho se dirá, sobre lo que simbolizan los Dragones para todas las culturas del mundo, desde el Japón y la China, pasando por Grecia, Roma, Escandinavia, Latinoamérica e incluso en las páginas más celebérrimas de la Cábala y la Biblia.

Ahora bien, sería absurdo atribuirnos alguna certeza inédita sobre la naturaleza de los Dragones. Otros mejores que nosotros han abordado el tema con mayor espacio y lucidez. Aquí simplemente intentaremos explicar el significado de los Dragones desde la etimología, una rama del saber a menudo relegada al estrecho ámbito de la curiosidad lingüistica.

Aniquilemos primero un error común en el que suelen caer los lectores de la Biblia. A pesar de que la palabra "dragón" aparece con cierta regularidad, la Biblia se caracteriza por la total ausencia de dragones. Lo que allí leemos como "Dragón" es en realidad una traducción de la palabra hebrea Tan (pl. Tannin), voz que designa a una gran criatura marítima relacionada con Leviatán, pero suya raíz sugiere cierto parentezco con los chacales.

La palabra Dragón proviene del griego Drako (δρακων), y significa literalmente "serpiente", acaso refiriéndose a las serpientes acuáticas. En latín se los definía como Draco (pl. draconem), y señalando una serie de entidades reptiloides, y no tanto, con características más bien fantásticas.

Si retrocedemos aún más en el tiempo encontraremos que la palabra Dragón está emparentada con la raíz indoerupea Derk, que significa "mirar"; y que en griego antiguo derivó en un verbo estrechamente relacionado con los dragones: Derkesthai (δρακεῖν), es decir, "ver con claridad".

Legiones de lingüistas se han preguntado por qué el nombre de una criatura fantástica se relaciona con su mirada, siendo que ésta no ocupa una función esencial en sus mitos. Pero la verdad en ocasiones se saltea las elucubraciones de los sabios, e incluso pega largos y extraordinarios saltos en el tiempo.

Es en los pueblos nórdicos y su formidable mitología donde sobrevive el gérmen fundacional del nombre de los dragones. En las leyendas escandinavas se menciona, siempre con horror y respeto, que la mirada de los dragones es hipnótica, que sus ojos paralizan a los osados que se aventuran en sus cubiles, y que pueden horadar en lo más profundo del alma de los héroes, casi siempre royendo algún oscuro secreto cuidadosamente guardado hasta ese momento.

Quizás en la antigüedad cuando alguien pronunciaba la palabra Dragón todos sabían que simbólicamente designaba a "aquel que ve claramente", es decir, a aquel capaz de reconocer nuestros secretos más tenebrosos. Razón por demás poderosa para conservar a los dragones en el amplio arcón de criaturas espeluznantes.

Pocas cosas producen mayor horror que enfrentarse a un Ojo que todo lo ve, capaz de perforar los sustratos y empalizadas que protegen nuestros secretos inconfesables, y penetrar capa tras capa de nuestra personalidad civilizada y hallar, tembloroso y desnudo, al niño que todos fuimos.



El Espéjo Gótico
http://elespejogotico.blogspot.com.es/2012/08/significado-del-dragon.html


ATTE: Titania

martes, 16 de octubre de 2012

Los dos grandes círculos del dragón



La Tierra tiene su propio sistema nervioso y arterias de circulación. Muchas culturas han desarrollado sistemas para trabajar con estas líneas de energía. En Europa, la investigación de líneas Ley comenzó en Inglaterra y Alemania en los años 1920 y 30. Los chinos desarrollaron el arte del Feng Shui. Los aborígenes australianos tienen sus líneas de canción. Estas líneas tienen diferentes longitudes y anchuras. En el cuerpo humano hay vasos sanguíneos microscópicos y la arteria aorta del corazón grande. Equivalente de la Tierra a la aorta son las dos grandes arterias Ley que rodean el planeta.

En un mapa plano del mundo estos dos círculos forman la imagen de un símbolo de infinito, o una forma de ocho inclinado hacia un lado. Estos ríos de vida conectan muchos de los grandes sitios continentales sagrados entre sí. Fluyen por tierra y agua, y no están obstruidas por los límites humanos. Hay cuatro ruedas spinner grandes que se asemejan a las poleas, alrededor de la cual se mueven los dos Leys. Los chakras principales en estas líneas son conocidos como Ruedas de controlador, ya que la unidad de la fuerza en ambas direcciones a lo largo de los senderos del Dragón.


Un dragón es yin o femenino - la Serpiente del Arco Iris. Esto comenzó a rodear el mundo en un volumen más alto, de 22 de vida del flujo de abril de 1984. El segundo círculo del dragón es yang o masculino, y se llama el Emplumada o Quetzalcoatl, la Serpiente. Cambió en un mayor flujo el 17 de agosto de 1987. Con ambas arterias mundiales ahora activos, todos los chakras Mundial de la Tierra son capaces de expandir a un mayor radio.


Los Chakras Terrestres cardinales y los lugares principales incluidos en este ensayo que se encuentran en estas líneas Ley son: Camino de Rainbow Serpent - Uluru y Kata Tjuta, Bali, Monte. Kailas, Sergiev Posad, Glastonbury y Shaftesbury y el Lago Titicaca. Quetzalcoatl Serpiente camino - El Árbol del Tule, Monte. Shasta, Monte. Fuji, Bali y Titicaca Lake. Tenga en cuenta que estos dos círculos se cruzan entre sí en el segundo chakra, el Lago Titicaca y en el Centro de Purificación mundo, Bali.




Copyright © 1967-2012 Robert Coon
Todos los derechos reservados.

ATTE: Titania

miércoles, 11 de julio de 2012

La Diosa y el Dragon...


Kababelan dice:


La literatura artúrica es una sucesión de narraciones noveladas que se escribieron a lo largo de un plazo de más de cien años, en el corazón del medievo. Al principio recogían gran parte de la vieja tradición pagana celta, pero posteriormente esta serie de relatos se fue cristianizando y derivando su discurso por otros caminos, hasta representar los ideales y la mitología de la nueva religión monacal cristiana.


Así Lanzarote acaba siendo sustituido como caballero perfecto por un más apropiado personaje, su propio hijo sir Galahad, inventado por los monjes para que encarnara los valores de pureza y castidad que ellos querían imponer. En el celtismo no existe esa castidad como valor de pureza, no se mata a dragones como símbolos del mal, no existen los héroes solares patriarcales. 


El combate del guerrero y el dragón: un mito cristiano y patriarcal


Lug/Lanzarote (la versión inicial) es un hijo de la tierra, defiende los valores de la diosa (su maestra es la dama del lago, y su pasión la reina Ginebra), no es un héroe solar patriarcal, aunque represente valores luminosos, sino pagano y acuatico. Posteriormente incluso matará un dragón para defender a Elaine (la futura madre del cristiano Galahad), pero esto pertenece a la última fase del ciclo artúrico, la fase puramente cristiana. 


Tus experiencias con el supuesto Arcángel Miguel pueden ser simplemente una interpretación de tu mente, un arquetipo que la cultura imperante ha introducido en tu pensamiento. Los niños pequeños pueden creer que el ratoncito Pérez les ha traído un regalo o bien los Reyes Magos, pero sabemos que en realidad son los padres, aunque el niño crea otra cosa pues le hemos introducido esos arquetipos. Habrá niños que puedan ver a estos personajes en sus sueños e incluso creer verlos físicamente. Hace años una chica me contó que de niña tenía visiones donde por la noche veía en su habitación una especie de seres pequeños  similares a los personajes de dibujos animados. Hasta su hermana y unas amigas los vieron una vez. Les parecía muy divertido. Eran como seres de otra realidad que veían proyectados en el armario de la habitación. Sin embargo mi opinión es que lo que veían estas niñas eran las formas que existían en su mentes infantiles y no formas de entes reales. El fenómeno puede ser en principio verdadero pero lo que el ser humano tiene capacidad de interpretar es tan sólo aquello en lo que cree. Tras esos seres de dibujo o el arcángel Miguel hay seguramente otra cosa que somos incapaces de interpretar. La clave está en nuestro código de interpretación, ya que con éste es con el que construimos la realidad que es siempre subjetiva.


Una visión puede ser una proyección exclusivamente gestada en nuestra mente o una interpretación siempre subjetiva. Como nuestra mente no es libre, sino completamente inundada de modelos y conceptos preestablecidos, la conciencia se halla atrapada y es incapaz de percibir con libertad la realidad.



En los mitos más antiguos la diosa primigenia y el dragón son una misma cosa. La serpiente/dragón es la madre de la creación. Este mito es compartido por múltiples civilizaciones ancestrales. Cuando posteriormente en casi todas las culturas surge la mentalidad patriarcal y solar los nuevos dioses matan a la Serpiente (original madre creadora) o la destierran al abismo, donde según ellos reina el mal. Esta Serpiente antigua para los hebreos será Leviatán, para los sumerios Tiamat, etc. 


La Serpiente y el Dragón son prácticamente sinónimos del mismo arquetipo. Representan el poder oculto en la tierra, la diosa como energía primigenia en la materia. En nuestra cultura la Serpiente Divina evolucionó en la Edad Media hacia el Dragón, un monstruo que habitaba en el interior de profundas cavernas. Este dragón resumía los cuatro elementos: tierra, aire, agua y fuego. Podía habitar en el interior de la tierra o bajo las aguas, tenía la capacidad de volar y lanzaba fuego por su boca. 


Ya en el Apocalipsis aparece la Serpiente/Dragón o Mónstruo de Siete Cabezas como símbolo del mal junto a la denominada Gran Ramera. Esta última es la misma diosa denostada por los cristianos. Gran Ramera fue la diosa Ishtar, Astarté, Tanit ... y todas las denominaciones que recibió en el paganismo la Deidad Femenina. 


No obstante el dragón es la energía de la tierra, una energía que poseemos dormida también los seres humanos. Cuando nos hallamos dominados por el ego somos incapaces de controlar la energía del dragón e incluso ésta puede convertirse en una energía opresora o destructora. Pero si conseguimos alcanzar la presencia de la conciencia la energía del dragón se vuelve nuestra amiga y revela a la diosa. Por eso no se trata de matar a ningún dragón (algo en sí mismo imposible pues es una energía indestructible y eterna) sino de traer conciencia para desplazar al ego. 


El personaje del mago Merlín representa a quien se ha hecho amigo de la energía del dragón: el aspecto de la diosa que representa la energía primaria y salvaje. Los magos de la antiguedad no pertenecían a ninguna casta sacerdotal sino que eran individuos libres que habían llegado a conectarse con la energía del dragón y podían invocar y potenciar su poder. Esta energía puede alterar la materia.




La Diosa se expresa en tres planos: el inferior es el pleno dragón, el de enmedio es su expresión como verdadero amor humano y el superior como pura conciencia. No obstante los tres son una unidad. Los cristianos rechazaron el aspecto inferior y el intermedio para la diosa y sólo mantuvieron el superior (y aún así muy manipulado y tergiversado) que llamaron la Virgen o Madre de Cristo.


Las sacerdotisas del amor de la antiguedad representaban el aspecto intermedio de la diosa. Eran llamadas prostitutas sagradas, pues la sexualidad que ofrecían no era para enriquecerse o para alcanzar el favor o la protección de hombres poderosos. La sexualidad que ofrecían como un arte sagrado era en honor a la diosa y para traer su conciencia al mundo. No permitían que el acto amoroso fuera un simple goce libidinoso sino un acto consciente en honor de la divinidad, traer la conciencia de la divinidad al momento presente donde el cuerpo goza y ama. La conciencia de la divinidad es lo que diferencia la sexualidad sagrada de la profana. 




Para los antiguos la energía del dragón estaba relacionada con la sangre, de ahí que se le rindiera tanto culto. La sangre que renovaba al mundo y al individuo. La sangre de la copa santa, la sangre menstrual que regresa a la tierra, de la que procede, y donde se halla subterránea y oculta la sangre del dragón. Ese poder subterráneo es el que invocaba Merlín. Esa sangre es la que se bebe en el Grial. Pero hoy entendemos que no es la sangre sino una energía, energía que se encuentra en nuestro cuerpo, que fluye por la espina dorsal y se extiende por todas las células. Una energía que captamos de la misma Tierra, que es quien la produce.


Dicen que las mujeres se hallan más cerca de esa energía de la tierra y que la pueden captar por su útero. Esto en parte puede ser verdad. Los cristianos dividieron a la diosa en dos:  el aspecto superior lo veneraron como una Virgen pura, y el aspecto inferior lo convirtieron en la Gran Ramera. Dividieron a la diosa y a una parte de ella la condenaron al infierno y al abismo. Es como si el cuerpo humano estuviera dividido, la parte superior la consideraramos buena y la inferior mala. De la cintura para arriba y de la cintura para abajo. Y así ha permanecido durante casi tres mil años. No obstante hoy en día la energía primaria de la diosa rebrota con fuerza tal como un volcán dormido durante milenios que regresa a la vida. No sólo sus aspectos superiores sino también su energía primigenia. 


Esta energía de la divinidad femenina se halla representada en el cuerpo humano en el útero y la vagina. No es que lo sean sino que la representan. Así la mujer ha ocultado estas partes  y las ha reprimido (o han sido mutiladas física o mentalmente) durante muchas generaciones. No obstante en la actualidad siente un poderoso impulso de mostrarlas y recuperlas. Así muchas jóvenes (aunque carezcan de cualquier inquietud espiritual) tienen una cierta tendencia a mostrar el bajo vientre, bajando la línea de la ropa hasta casi llegar al pubis. Se trata de un acto inconsciente realizado por quienes vivencian más plenamente su naturaleza salvaje. Ese exhibicionismo forma parte de la naturaleza salvaje. que es una parte de la diosa, aunque aún lo realicen carente de conciencia.


Clara Pinkola intenta recuperar el concepto de la naturaleza salvaje de la mujer. En su libro Mujeres que corren con lobos trata de hacer conscientes de esa naturaleza reprimida a la mujer contemporanea. Cuando lo salvaje se impregna de concienca se hace presente la diosa. Este exhibicionismo del pubis ya lo realizaban los celtas como símbolo de la diosa primigenia y así se han hallado esculturas celtas con la primitiva diosa abriendo y mostrando su genitalidad vaginal. 


Ese pubis femenino (que oculta útero y vagina), reprimido y tabú durante milenios, es un símbolo de la diosa, ese pubis es el monte de la diosa, el monte salvaje, el monte cortado, el monte grialino. Ese monte está hueco y tiene en su interior una caverna. Pero estamos hablando en metáfora. No obstante puede ser también un gran condensador de energía terrestre, más poderoso que el órgano sexual masculino. Ambos captan energía de la tierra, sólo que el órgano femenino puede llegar a captar mayor potencial (ninguna mujer actualmente sabe hacerlo, es un conocimiento perdido). Pero tanto hombres como mujeres podemos llegar a sentir la energía fluyendo por la espina dorsal y expandirse por todo el cuerpo. Las mujeres no son las preferidas de la diosa, como una madre no quiere más a sus hijas que a sus hijos. Todos los humanos somos iguales y poseemos las mismas posibilidades energéticas espirituales. Sin embargo hay una energía primigenia de la diosa que las mujeres deberían captar mejor que los hombres.




Esta energía terrestre de la diosa fue simbolizada también en algunas culturas por un triángulo con la punta hacia arriba. La base capta la energía y la proyecta hacia arriba por la punta. ∆  . Este símbolo, con algunas variantes, representará a la diosa en muchas culturas antiguas. Así añadiendole unos brazos y cabeza esquemáticos será la diosa Tanit. Y convirtiendolo en un cono será el gorro de las brujas y de los magos medievales. Es el cono de energía que procedente de la tierra se elevará hacia el cielo. Es el símbolo de lo femenino/terrestre frente al triángulo con la punta hacia abajo que simbolizará la energía masculina/celeste.  ∇


Piensan algunos que la V es una alegoría de la diosa o de la vulva o del símbolo virgo. Pero esto pertenece a un tiempo muy posterior, cuando aparece el alfabeto latino. Durante miles de años antes fue el triángulo ∆ el símbolo de lo femenino. 


En cuanto a tu referencia al dios Shiva se trata de un dios serpiente (se le pinta con una serpiente enroscada en su cuerpo). Si te sientes wiccan concebirás lo masculino y lo femenino como dos fuerzas que se complementan en igualdad, mientras que los héroes solares o los ángeles son fuerzas unipolares que sirven al dios patriarcal. 


En la cosmovisión religiosa patriarcal el universo es un lugar terrible de enfrentamiento encarnizado y eterno entre Dios y su Adversario, entre el Bien y el Mal; donde tiene cabida el diablo, Lucifer, el infierno y todo lo demás. En la cosmovisión wicca no hay lucha entre un dios supremo y su adversario, no hay Diablo ni nada parecido; sólo existe el ser y su sombra, ego productor de sombra y conciencia o luz, y donde no hay que luchar sino iluminar e integrar. En la wicca el dios y la diosa son uno y siempre buscan encontrarse, complementarse e integrarse (esponsales). En la wicca no hay diferencia entre cielo, tierra e infierno, ya que todo es uno, pues la divinidad habita en todo y en todos. En wicca se busca celebrar la vida en la tierra y no en el cielo. 


Si la diosa fue desterrada por los dioses patriarcales no es porque esto aconteciera realmente en cielo alguno sino porque el ser humano, durante la evolución equivocada de la mente, apartó su atención de la conciencia y se centró en intereses del ego. Al final perdimos también la conexión con nuestra verdadera naturaleza, nos desenraizamos tanto de nuestra naturaleza salvaje como espiritual, y nos entregamos a adorar a dioses creados por la mente egoica o a valores humanos también egoicos.


En mi opinión en el siglo XXI ya no hay heroes arquetípicos con los que identificarnos. Nosotros debemos ser ahora los verdaderos héroes, ya no hay que emular modelos externos. Debemos mirar dentro y descubrir nuestra verdadera naturaleza, nuestro desconocido poder y nuestra conexión con la divinidad.


Author: Kababelan


6 de junio de 2009


http://www.geocities.ws/kababelanss/diosa_dragon.htm

ATTE: Titania


Dedicado a Ruth, Yuuko, Silvinee y Jesús Estrada ;)