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sábado, 16 de marzo de 2013

Las Hijas de la Noche





 La luna y las estrellas, la oscuridad y el misterio, los lobos y la magia. El poder que la naturaleza primigenia  esconde. Lo que las religiones patriarcales temen. Desde que Matronit fue desterrada de la mente consciente de la raza humana, desde ese remoto momento,  la Divinidad Femenina, la Mátrix Máter, ha abandonado el mundo de espacio-tiempo que nosotros denominamos la realidad cotidiana. Al desterrarla de nuestra mente y corazón hemos quedado huérfanos de su luz, y la luz de la Diosa es ahora para nosotros Oscuridad.
Hemos quedado prisioneros de nuestros instintos ciegos, de nuestros dogmas mentales, de nuestras limitaciones sin fin, hemos perdido la conexión verdadera con el alma. Sólo un débil e invisible hilo de luz nos mantiene conectados aún con nuestro perdido Reino Supraconsciente.

El mundo se ha convertido en un bosque tenebroso, donde andamos perdidos y confundidos con los espejismos vacuos de la sociedad, y sólo la muerte nos devuelve a la verdadera realidad.

¿Donde se hallan ahora las sacerdotisas de la muerte? ¿Quienes nos acompañarán en el tránsito desde este vida falsa a la vida verdadera? Se han perdido los misterios del renacimiento entre tantas falsas doctrinas de los sacerdotes de las religiones patriarcalistas. ¿Como recobrar a la Diosa que da la vida auténtica en la que brilla la luz del alma?

Hay que atravesar el jardín de la muerte para hallar la luz pura del grial. Y regresar al mundo para manifestar su luz. Muerte y vida. Vida y muerte. Dos realidades que integran una única realidad.

La luz se halla escondida en nuestro interior, en el jardín secreto donde mora el alma, nuestra otra parte olvidada..

Los lobos son los guardianes de la luna. Ellos no temen a la oscuridad, pues saben que tras la noche oscura hay un reino de luz que no percibimos.

En los antiguos bosques de Europa, hace miles de años, los chamanes e iniciados tenían al lobo como aliado totémico en sus viajes a través de las realidades internas.

Los lobos eran aliados y seres de luz. Para los antiguos etruscos, poseedores de una religiòn mágica, aún los lobos eran sagrados y portadores del conocimiento y el contacto con las fuentes del mundo y la naturaleza.




Cuando llegó el cristianismo el lobo se transformó en una bestia a la que había que aniquilar y se le atribuyeron maldades que jamás cometieron.

Brujas, lobos y mujeres: sometimiento o muerte.

En el nombre de las nuevas religiones, supuestamente salvadoras, prometedoras de un paraíso futuro o un infierno condenatorio para los que en ellas no crean.

Más a pesar del temor y la opresión, la noche es invencible y allí aún reinan la magia y los sueños, y la promesa del retorno de la Diosa.

La noche es la dama del misterio, la guardiana de los secretos, y la que nos espanta con los incontables temores escondidos en nuestro interior y sembrados por las religiones patriarcales que adoran un universo unipolar falso.

La noche es femenina, oscura, profunda, serena, misteriosa. ¿Donde se han marchado las desterradas sacerdotisas de la diosa? Perseguidas por los sacerdotes de las religiones monoteístas y patriarcales se esconden en la parte mas remota e inaccesible del alma, más allà de las doctrinas de la razón o la moral, màs allá de lo posible, más allá de la muerte.

Ya no hay sacerdotisas del grial, la diosa ha sido demonizada o cuando menos desterrada, el universo arquetípico ha perdido a su Esposa, la Novia Cósmica ha sido expulsada al destierro y la humanidad carece de un verdadero horizonte de luz y camina hacia el abismo. Si no recuperamos a la diosa no encontraremos el destino para el que la raza humana ha sido creada. Las Tinieblas imperan en el mundo. La ambición de la riqueza en la tierra o el paraíso celeste para los creyentes ha hecho que perdamos el contacto con la realidad del mundo, la argamasa de espacio-tiempo en la cual hemos de trabajar para desarrollar nuestra potencialidad y construir un reino de luz. El mundo es el regalo de la diosa, la máter cósmica sustentadora de toda realidad.


Hace treinta siglos que Shekinah_Matronit comenzó a ser perseguida, suplantada por divinidades falsas, que nos han apartado del sentido verdadero de la existencia y del mundo.

Las sacerdotisas guardan el tránsito entre la muerte y la vida. Morir para el mundo falso y renacer con la visión del mundo verdadero. Junto a nuestra tumba nos esperan, aguardando la transmutación y la resurrección en la luz de nuestra alma. 

Perseguidas y desterradas, las hijas de la Diosa, las guardianas del Grial, no son brujas ni demonios  ni hechiceras, aunque de ellas se haya dicho que se revelaron ante Dios (el patriarcal) y abandonaron el Paraíso (o el Cielo) y desde entonces han creado un reino que se enfrenta a los ángeles del creador. Todo falso e invertido. Fue la Diosa el principio generador del Universo, la Máter Creadora, y fueron los sacerdotes que han creado los conceptos religiosos patriarcalistas los que volvieron la teología al revés con sus dogmas, sus mentiras y sus fanatismos.

Ahora las guardianas, todas las hermanas de la indomable Lilith, continúan su lucha eterna hasta que la Diosa vuelva a reinar en este mundo terrenal de espacio-tiempo.

Ellas se mantienen amparadas en la luz de la luna, pues los hombres las expulsaron de la luz del sol, pero nunca les arrebataron su belleza ni su libertad. Ellas seguirán siendo siempre las verdadera iniciadoras, pues es esta humanidad la que ha creado las tinieblas que nos aíslan del espíritu de la vida universal.




Kababelan 2005
http://matronit.galeon.com/043.htm


ATTE: TITANIA

domingo, 21 de octubre de 2012

Lilith. La verdadera Madre de la Humanidad castigada a las tinieblas



Lilith, aquella que surgió al mismo tiempo que Adán de las manos del Creador es, según el mito, una criatura espontánea y libre, de fascinante belleza, que posteriormente se convirtió en un ente maléfico, en un ser de la oscuridad pero que, en todo caso, guarda en sí, como símbolo, un sentido que la emparenta con la Gran Madre de las civilizaciones antiguas, sobre todo en su aspecto tenebroso.

Los símbolos y el lenguaje simbólico

Se ha dicho que el lenguaje simbólico es el verdadero lenguaje de la Humanidad, característico del mundo interior humano. Lengua olvidada, sin embargo, que emerge en nuestro ámbito onírico, en nuestra imaginación, nuestra fantasía y también a través de la creación artística, cuando podemos dejar a un lado la mente que analiza, divide y parcela; nos habla, igualmente, desde los mitos y los cuentos y leyendas.

Una particularidad del lenguaje simbólico es la condensación de elementos. Así, un símbolo recoge, contiene, sintetiza, integra y alude a varias abstracciones, ideas o conceptos, a menudo estados de ánimo y muchas veces actos; y se conecta con los mismos y puede enlazar con otros símbolos mediante relaciones de semejanza, contigüidad, analogía, etc…

El símbolo es polivalente y polisemántico, esto es, admite diferentes valoraciones y diversas lecturas, poseyendo varios niveles, significados y sentidos de interpretación diferentes. Con tales premisas nos enfrentamos a Lilith y a nuestros primeros padres.

No sabemos casi nada de Lilith. Salvo una brevísima mención en el libro de Isaías, La Biblia cristiana no dice nada más sobre la mítica primera dama de la historia de la Humanidad y a la que, por tanto, le cupo el honor de ser también la primera pareja de Adán, antes que Eva se oficializara para la posteridad recogiendo para sí tal papel. No existen apenas datos originales de esta figura que ha llegado hasta nosotros procedente, sobre todo, de la vieja tradición talmúdica; aunque no es exclusivamente oriunda de tal contexto, ya que, comparaciones, equivalencias y similitudes aparte, nos encontramos claramente identificada a nuestra protagonista en la vieja simbología súmera y babilónica integrando, incluso, ciertas versiones del ciclo de Gilgamesh. Con lo cual, nuestra dama goza de una antigüedad considerable.


Parece que, siguiendo con su propio mito, que nos la muestra como una guapa fémina muy enigmática y bastante siniestra, fatídica y perversa, indómita e impetuosa, celosa de su independencia, rotundamente atrayente, de ardientes deseos y de contundente seguridad en sí misma, que se rebela contra el rol asignado para las de su sexo, capaz de plantarle cara al mismísimo Creador si es preciso (como así hace) y de marcharse incluso del Paraíso para refugiarse finalmente en los abismos más profundos y sentar allí sus reales, también se ha ocultado para nosotros en el fondo de los siglos portando con ella su secreto.

Mas no por ello ha dejado de ser popular, pues a Lilith se han referido, entre otros interesados, feministas de pro entre las que algunas no han dudado en declararla su heroína favorita, sagaces psicoanalistas tal vez fascinados por su catálogo de cualidades y, cómo no, todo tipo de estudiosos de la Mitología y de la Simbología.




¿Será tan seductora Lilith como para merecer tanto esfuerzo?

Vamos a emprender nuestra tarea a través del estudio del simbolismo de nuestra elegida, apoyándonos en la lectura del contenido del símbolo de Lilith, así como el de Eva y Adán, tal como nos lo muestran el capítulo III del Génesis al describir la creación humana y el posterior pecado que ocasionó el despido definitivo del Edén decretado por Yavhé-Dios para la primera pareja y para sus numerosísimos descendientes. Un estudio simbólico que considerará como una unidad el mito cristiano de la Creación del hombre y que abarcará aspectos antropológicos, psicológicos y sociales. Para ello, conviene precisar algunos puntos sobre el lenguaje simbólico antes de introducirnos en nuestro tema:

 Presentando a nuestra protagonista

* Lilith pertenece a la tradición judaica aunque, según algunos, haya sido “tomada prestada” de la mesopotámica, dentro de la cual es posible hallarla morando entre las ramas de un árbol que la mismísima Inanna plantó en un jardín sagrado de la ciudad de Uruk después de haberlo rescatado de las aguas del Éufrates, para hacerse de él un trono y un lecho, una vez crecido.

* El nombre de Lilith deriva del hebreo Lil, que significa noche, por lo que Lilith vendría a significar la nocturna, término que nos transmite la idea de oscuridad, de ausencia de luz, y que se relaciona con sus características personales y su ámbito de acción: la otra faz del día y los hechos que en tal momento acontecen. Una de sus representaciones y uno de sus animales asociados, la lechuza, refuerza esta consideración al tratarse de un ser que se desenvuelve en las tinieblas.




* Se han hecho muchas traducciones, equivalencias y comparaciones del término “Lilith”, y ninguna de ellas demasiado agradable, pues se la conoce como Ave de noche (ahora sin especificar), ser monstruoso, ente espectral, fantasma nocturno, diablesa, etc.; se la ha llegado a emparentar con las tentadoras, sensuales y libidinosas súcubos, tan famosas en el Medioevo, erigiéndose nada menos que en Reina de las mismas.

* Lilith ha sido vinculada también con unos seres parecidos a los demonios del mediodía griegos (esta vez diurnos), ninfas de los campos de tersos cuerpos etéreos relucientes de sol; criaturas indomables, inocentes, ardientes y salvajes, que fascinan y enloquecen a los campesinos enamorándolos sin remisión. Algunas tradiciones cuentan, a este respecto, que entre el cabello de Lilith se encuentran, enredados, los corazones de los jóvenes que sucumbieron a su hechizo

* Se ha comparado a Lilith con las terribles lamias de la tradición grecorromana (recordemos a la reina Lamia que por su crueldad fue transformada en fiera y que devoró luego a sus hijos) y con las lamias de las creencias medievales, tanto seres de rostro de mujer y cuerpo de dragón como maléficas féminas que se alimentan de niños, que conviven con dragones acumuladores de tesoros en cuevas, y que tienen como distintivo un peine de oro, estando muchas veces provistas de unas patas (en lugar de pies) que terminan en pezuña hendida; guardan cierto parecido con algunas representaciones de las regentes y protectoras de fuentes y manantiales gallegas y cántabras, herederas de la tradición celta, y con algunos personajes femeninos de cuentos y leyendas que, a veces, aparecen con uno de sus pies correspondiendo al de un macho cabrío o al de una oca, siempre aludiendo a la presencia de un componente animal todavía activo, algo arcaico aún no del todo eliminado de ellas.

* Se le ha encontrado cierta semejanza a Lilith con las Xanas (Janas: Dianas) astures y las lamias del folklore vasco, aquellos seres similares a las hadas, a las ninfas y a criaturas de la Naturaleza semejantes, servidoras y a veces representantes de la propia Diosa Mari (la Gran Madre y también la Madre Tierra), que castigan y premian a los humanos (uno de sus regalos favoritos es la posibilidad de transmutar el carbón o paja de sus favorecidos en oro); que habitan en montañas, cavernas, cuevas y oquedades diversas, así como en manantiales y fuentes; y que a menudo aparecen hilando o alisando su largo cabello con unos peines de oro que semejan la media luna, o recorren los cielos, aureolada su cabeza con el blanco resplandor de la luna llena, o bien cruzan el firmamento portando una hoz de oro mientras arrastran consigo las tempestades y se envuelven en unas lenguas de fuego que desdibujan y afilan sus miembros inferiores.

* Además, se ha equiparado a Lilith con seres semejantes a las ondinas o a las nereidas, imaginándosela entonces con la parte inferior de su cuerpo correspondiendo a un animal acuático, tanto un pez como una serpiente marina.

* Se la ha asociado, aun, con serpentinas figuras infernales de torso humano similares a la Equidna griega o a otras habitantes del mundo inferior (la mansión de los muertos, el inframundo y también el inconsciente) como Hécate, por ejemplo, provocadoras de pesadillas, portadoras de terrores nocturnos, generadoras de espanto y relacionadas con los vínculos que se ansían pero que aprisionan, con la fuente del deseo, con la fuerza de las pulsiones, con la intensidad de los motivos humanos íntimos que instan a su satisfacción y que pueden llegar a ser destructivos. (Resaltemos aquí el hecho de que, entre su mucha descendencia monstruosa, como el Can Cerbero, guardián del Hades, Equidna fue la madre del buitre que ha de devorar por toda la eternidad las entrañas de Prometeo encadenado al Cáucaso).

* Hay que señalar que Lilith en algunos aspectos está vinculada con todas las Diosas Madres que conllevan un matiz de oscuridad, que reinan sobre los elementos (riquezas includas) del mundo subterráneo y que se relacionan con el aspecto vida y muerte de las cosas. Son cuna y sepulcro, principio y fin.



* Por último, no olvidemos que Lilith es representada popularmente como una seductora mujer, sin más vestido que su propia piel, provista de abundante pelo rizado (rojo por más señas) que se extiende como un manto a su alrededor; y que tiene por costumbre sentarse sobre la concavidad de la media luna. Se trata de la luna oscura, que aparece visible al tercer día de la luna nueva en el horizonte oeste, mostrando una breve franja de luz arqueada, permitiéndonos contemplar las sombras que envuelven al resto de la esfera.




Lilith en la tradición hebrea

* El Talmud describe a Lilith como una bella y encantadora fémina de opulenta figura y espectacular cabellera ondulada y la cree madre de gigantes y monstruos. Algunas versiones de este texto nos la emparentan con un animal de pelo muy abundante perteneciente a una antigua especie no precisada, ya extinta y problablemente desconocida en la actualidad.

* En la demonología cabalística se la designa como uno de los siete demonios tradicionales, en concreto el adversario del genio de Venus, siendo ambos regentes del viernes. En tal versión, Lilith tiene faz humana, lleva el busto desnudo y su cuerpo termina en una larga cola de serpiente.


* También en la Cábala se la llama la reflexión femenina de Samael o Samael-Lilith. Satanás es el adversario por excelencia y una de las versiones de Samael, y Lilith asumiría características de “doble opuesto” y “doble contrario”. Desde aquí se la entiende de nuevo como un ente maligno semianimal o medio humano.

* En el Zohar se la conoce como Hayo Bischat: “la Bestia”, y también la “Mala Bestia”, y se afirma que de ella descienden nuestros actuales monos. * Finalmente, no podemos olvidar las tradiciones de corte astrológico que relacionan a Lilith con la “luna negra”. En este contexto, estaría representada gráficamente por un punto concreto del cielo situado en la parte más alejada de la órbita lunar respecto a la tierra. A nivel psicológico, se supone que operaría sobre los impulsos inconscientes reprimidos que, individualmente, se expresarían según el sector zodiacal (signo y casa particular) activados por su presencia y conforme a los aspectos que presente con otros elementos astrológicos



* S í pues, tenemos que Lilith se nos aparece como seductora mujer, bello animal, ambiguo ser a medio camino entre el humano y la bestia, ente monstruoso, diablesa, fascinante demonio hembra y espectral habitante de las sombras, generadora de seres aberrantes. Pero siempre se muestra impulsada por la pasión y rodeada por un magnético halo de misterio, de transgresión, de oposición, malignidad, peligro, desacato, rebeldía, tentación y deseo.



Y por el contrario, también de frescura, espontaneidad, independencia, libertad y tal vez autenticidad; pues todo simbolismo es ambivalente y polivalente, como ya se ha señalado, cosa que los pocos elementos concretos y muy modificados de su mito a los que podemos acceder nos confirman.

Mas no por dejar de pertenecer al plano físico se privó Lilith de las delicias de la fecundidad, ya que según nos muestra la tradición engendró seres en tales correrías nocturnas. Y lo hizo, para más precisión, durante los 138 años que -dice la Cábala- tardó Adán en engendrar a Seth después de que hubieran nacido Caín y Abel, cifra que nos da una idea de la longevidad (mítica) de nuestro antepasado y de la espaciada capacidad generativa de ambos progenitores.

* Es extraño que en vista de los anteriores avatares Lilith no sea nada grata en la tradición hebrea. Está feo, desde este contexto, tener la osadía de querer asemejarse al varón reclamando paridad con el mismo, discutir el rol a tomar respecto a éste, desobedecer las órdenes del Hacedor con tanto atrevimiento, abandonar el Paraíso… Pero lo más terrible de todo es el hecho de invocar el Nombre de Dios, innombrable en toda la tradición judía, por considerar que el Nombre verdadero de cualquier ser contiene las características de lo nombrado, y por lo tanto es posible conocer su esencia y adquirir poder sobre ello. Pronunciar el nombre de Dios se convierte, pues, en una osadía suprema, un acto de soberbia mucho mayor que el de hacer directamente oídos sordos ante sus mandatos; algo, en fin, demasiado grave.


Un primer análisis del mito nos muestra que Lilith ha abierto las puertas de lo prohibido. Lilith ha roto con lo estipulado por el Creador para la raza humana. Ha quebrantado lo establecido, se ha querellado contra el orden natural de las cosas, ha abandonado el lugar propio de la Humanidad, ha transgredido los límites impuestos a los seres humanos (algo que también hará Eva en su momento) y por ello se ha colocado fuera del mundo de los hombres y se ha convertido a sí misma en apátrida, en exilada, en extraña…

Es por su actitud frente a las normas por lo que se considera a Lilith enemiga del matrimonio, adversaria de los nacimientos, contraria a los hijos, instigadora del deseo proscrito y fomentadora del desacato, en general, frente a las reglas sociales establecidas. Por todo ello, en definitiva, en el contexto judaico se la tiene por un ser nefasto y un ente maligno en general; de ahí su asociación con lo diabólico y su vinculación con la tentación y la transgresión, a evitar, por supuesto, si se pretende mantener un orden sociocultural determinado.


Vemos entonces varios aspectos a considerar en el análisis del mito de Lilith.

a).- Antropológico

Su situación de primera mujer antes del nacimiento de Eva la presenta como un ser previo a la adquisición de la conciencia humana, como un representante de una “humanidad previa”; por decirlo así, un grupo de seres anteriores a la humanidad que todos conocemos y de la cual todos participamos en la actualidad.



b).- Religioso

Ciertas particularidades de las personificaciones de Lilith podrían emparentarla con características, atributos y potencias relacionadas con la Magna Dea, la Diosa en su aspecto oscuro en la plena acepción del término, como por ejemplo su capacidad generativa, su relación con la sabiduría profunda, su vinculación con la vida y la muerte, su asociación con lo abisal, etc.

c).- Psicológico

Lilith contiene en sí elementos suficientes que, sin hacer una valoración moral, sí nos permiten en cambio pensar en un patrón típico de lo femenino caracterizado por rasgos como la independencia, la autonomía, la autopertenencia, la confianza en el propio criterio, el sentido crítico, la vinculación con el propio ser y el propio deseo que desde nuestra mentalidad la hacen conceptualizar como individuo libre. El mismo hecho de su “ocultamiento” en las profundidades nos mostraría que el factor Lilith puede estar en determinadas mujeres reprimido, oculto en su propio interior, mas permanece latente y actúa desde las propias profundidades.

d).- Social

Lilith nos remonta a la tan mitificada, por otra parte, etapa matriarcal de la Humanidad, cuyos restos casi podemos exhumar si hacemos arqueología cultural y, aún ahora, contemplamos implícitos en algunos textos de la Literatura clásica y en el simbolismo de las Diosas lunares.

El simbolismo de Lilith, por tanto, apuntaría a un momento previo al actual orden social patricéntrico que ha prefijado determinadas pautas de relación entre hombres y mujeres. Y por “actual” entendemos vigente, en el sentido de que corresponde a unos códigos todavía en uso en los patrones culturales judeo-cristianos y en las sociedades a ellos adscritas; códigos que se remontan a los orígenes mismos de esta tradición. No hay más que ver cómo ha “desaparecido” Lilith, cómo aparece Eva en el Génesis, la interpretación y la divulgación tan particular que durante siglos se ha hecho de los actos de nuestra primera madre como portadora del mal y fuente del pecado para la Humanidad, además de las consecuencias sociales e individuales provocadas con tales transmisiones.

.compartido por laMedina para ¡El Clan de la Cicatriz!

http://aulli2.wordpress.com/2011/05/03/lilith-la-verdadera-madre-de-la-humanidad-castigada-a-las-tinieblas/

ATTE: Titania

sábado, 21 de julio de 2012

La mujer como misterio y realidad...




El mito de la Lilith Cananea – sumamente rica en implicancias religiosas, filosóficas, teológicas y antropológicas –,  continua siendo ignorada o despreciada por la clerecía de todas las religiosas del mundo e incluso, por la historiadores de la cultura, el psicoanálisis o las religiones comparadas: Lilith fue creada por Dios como compañera ideal y no como súbdita: empero lo que Nietzsche denominaría mas tarde “lucha de los sexos”, Lilith no es caracterizada “teológicamente” como la alegoría de aquella instigadora de la famosa caída del Paraíso, en la cual el mal es identificada como conocimiento y éste como “libertad sin fundamento” y ambas como la maldiciónde la muerte : el conocimiento es muerte, la libertad para, es muerte. 
Litith, creada paralelamente a Adán, no invade este territorio prohibido por el Omnisciente, pero en cambio reclama para sí, y sobre todo en el terreno sexual, los mismos derechos que Adán a lo que éste se niega: el castigo de Dios – no suficientemente explicado y he aquí el misterio – es terrible: expulsa a Lilith del Paraíso y la convierte en súcubo de los demonios, luego parsimoniosamente y sin quererlo, crea de una costilla de Adán a quien será su principal enemiga, Eva – símbolo de la sibilina serpiente que instigará a Adán al conocimiento, la caída, la libertad y la muerte. 
Hasta aquí el mito y la pregunta : ¿ no sabía el “omniniciente” que con su “decreto había sellado la fatídica suerte del mortal o quiso Dios el mal, exponer al hombre a su propio destino ? : la orden había sido clara: nadie debe acercarse “al árbol del bién y del mal”, pero Eva había vencido a Dios en este primer interdicto y la suerte estaba sellada.


La Mujer Bíblica


“La mujer es más amarga que la muerte”, dice el Deuteronomio”, y para todas las religiones del medio Oriente incluida el catolicismo lo fue: puerta abierta al mal y la caída, el judaísmo, la religión musulmana, el catolicismo y sus derivaciones, el protestantismo y el calvinismo – las sectas fundamentalistas derivadas de estas visiones maniqueas del mundo, vieron reflejadas en la figura de la mujer especularmente,todas las derelicciones del mundo : sería innumerable ensayar una enumeración, sobre todo en países como los  Estados Unidos (mormones, menonitas, evangelistas, etc.). 
La mujer, adorada solo en calidad de madre fue explícitamente expulsada de la historia y fundamentalmente de las culturas que basan el conocimiento en las “Escrituras Sagradas”, como La Biblia, El Talmud o el Coran: dejemos aparte las practicas del Occidente que esclavizaron a la mujer, solo desde el punto de vista específicamente político: el “tantrismo” búdico,nacido con las corrientes hinduistas de la religión, siguen considerando a la mujer como puerta no al “infierno”, sino como salida de éste: una tardía reivindicación del mito Cananeo.


La verdad histórica


Si bién el Olimpo estuvo presidido por Zeus, lo fue porque la “la repetición sin engendramiento” Gaia, la tierra fertilizadora símbolo de la fuerza elemental de lo femenino -, pudo conspirar efectivamente contra el en el primer acto de un parricidio cosmogónico que derrocó a Cronos, con un golpe de estado protagonizado por Eolo ( El Viento) y Eros ( El amor), empero, si la Polis tiene en Apolo la luz de su equilibrio, ésta está siempre amenazada por las fuerzas femeninas que hacen a la esencia de la tragedia griega: la venganza de Diosas rebeldes a su padre o de los mortales encarnadas en el odio , la venganza y la búsqueda de justicia del principio de los femenino va desde Electra a Medea, que rinde culto a Hecate, diosa de las profundidades, de la magia, de la venganza y lo mistérico.
Si Apolo y su carcaj están presentes, en Grecia las Menades nolo están menos y al destrozar a Dionisos permiten su renacimiento, como antaño Isis permitió la reconstrucción del cuerpo de Osiris.


Las primeras Deidades


Las primeras deidades (Isthar por ejemplo) sobre todo en la Mesopotámica (en América la Pachamama es un equivalente de Gaia, la tierra-madre ) empero como afirma Robert Graves, la fuerza femenina fue temida por el hombre quien construyó las ciudades para evitar el monopolio de la fuerza nómade de la  mujer, que en este periodo podía construir su propia genealogía eligiendo con quien fecundar  y seguidamente los calendarios primitivos de años, cosechas y ciclos cósmicos de fecundación . 
Volvemos a Nietzsche : lucha enmascarada de sexos. A pesar de que sea posible encontrar similitudes – desde el punto de vista de los estudios de gramática y religiones comparadas, de la moderna etnología y los descubrimientos arqueológicos-, debemos volver a acentuar algo . 
Los griegos se negaron obstinadamente a considerar a la mujer como creadora o generadora de la vida: solo el hombre ( el padre ), era quien con la semilla creaba: la receptividad femenina era solo secundaria. Solo ahora sabemos y estrictamente desde el punto de vista filosófico, que la verdadera actividad creadora reside en la “receptividad”.


Mientras tanto


Existió y no nos podemos detener en los descubrimientos del psicoanálisis , un natural temor del hombre a la mujer: los derechos políticos adquiridos en una sociedad de Consumo y trabajo irrestricto, no nos pueden permitir olvidar lo que la feminista norteamericana Kate Millet puso de manifiesto: tanto para la actual religión católica como para los sistemas autoritarios e incluso para las Democracias Liberales, la mujer  – privada de alma por muchos siglos por la Iglesia Católica-  secundaria en las Sinagogas  donde se le vedaba su derecho a acceder a las Escrituras, de la misma manera  que se las oprimía en  los países musulmanes en su calidad de ser humano,  en todos los ordenes -, seguía y quizá siga siendo vista, solo  como operaria y fuerza de procreación al servicio del Estado, esto es, fundamentalmente como madre. 


Rendirle un homenaje es retornar a la rebelión primigenia de Lilith contra todo Dios padre – Dioses o Diosas de la Guerra – injusto con su hija, tentador el mismo  ( “sed a no malo”)  e instaurador de un patriarcado que no termina de concluir. 


Oscar Portela 
Marzo del 2006. Ctes. Argentina
Fuente : http://triplov.com/


ATTE: Titania

sábado, 28 de abril de 2012

Lilith, la diosa del viento , la verdadera historia .


Lilith, la diosa del viento

Las primeras referencias a Lilith aparecen en tablillas sumerias, fechadas en torno al III milenio a.C., bajo la denominación de Lilitu o Lamatsu y rodeadas de una iconografía extraordinariamente alejada de la proporcionada por el Talmud hebreo y las escasas referencias bíblicas. Entonces, ¿qué rol desempeñaba Lilitu en la mitología sumeria?
Según narran las inscripciones mitológicas sumerias, los dioses y semidioses emergieron de un océano infinito que simbolizaba el caos primigenio dador de la vida. En aquellos tiempos remotos, Lilith simbolizaba la parte femenina de uno de los Agbal o semidioses hermafroditas que manaron del Abismo para servir a los primeros dioses de las profundidades. Lilith se erige como un "espíritu del viento nocturno" (traducción sumeria de Lilitu o Lamatsu) cuya misión primordial era custodiar las puertas que separaban el plano físico del espiritual, actuando, por tanto, como un guía hacia la sabiduría de la inmortalidad. Y es debido a su caracter guiador que aparece representada portando los anillos de Shem, los símbolos más antiguos que demuestran que un individuo ha cruzado hacia la inmortalidad y alcanzado la sabiduría del Árbol del Conocimiento.
La iconografía sumeria de Lilith representa a una joven doncella alada que atrae a los hombres al templo de Ishtar para celebrar ritos sexuales con las sacerdotisas vírgenes de la diosa para alcanzar una transformación espiritual y regenerar el cuerpo físico prolongando así la vida mortal. De esta forma, Lilith como "mano de Ishtar" hace partícipes a los hombres de los misterios rituales del templo en los que que hubo de ejercer cierta influencia algún tipo de alquimia relacionada con la sangre menstrual de las sacerdotisas.
Las influencias asirias en la segunda mitad del II milenio alteraron la iconografía de Lilith, y en las posteriores leyendas asirias, aparece representada al lado de los reyes sosteniendo en sus manos la vara y el anillo de la autoridad regia, flanqueada por el Pájaro de la Sabiduría y el Léon, señor de las bestias.
La relación de Lilith como diosa del viento con el universo de la femeneidad clásica es pues asentado .


Lilith, la Madre de los Vampiros.



Le debemos al profeta Isaías una de las versiones más desoladoras y angustiantes del mito de ésta mujer; demonizada y convertida en símbolo del oprobio femenino, precisamente por haber sido la primera que quiso ser una mujer, y no sólo un útero procreador al servicio de la comunidad de los justos.

"...y en su palacio crecerán las zarzas..."

Dice el Profeta en la primera parte del libro que se le atribuye, que es también la menos sospechosa de ser apócrifa y la de más alto vuelo poético:

"En sus fortalezas las ortigas y los cardos arraigarán y serán morada de chacales. También allí Lilith descansará, y hallará su lugar de reposo".

Lúgubre reino habitado por demonios, sátiros, perros y gatos salvajes, incubadora de serpientes y morada de buitres; conjunto que en definitiva Yahvé suele acumular cuando se enfada. Este es el sitio que la Biblia imagina como justa y natural residencia de la segunda (o tal vez la primera) mujer de Adán.

El Origen de Lilith.

Demonio femenino de la tempestad en el panteón babilónico, y llamada Lajil (que significa "noche") por los cananeos, Lilith aparece en la tradición heterodoxa bíblica como la "enemiga de Eva", a quién su marido abandona por ella tras el nacimiento de Abel y previo al de Caín (engendrado, según dicen las malas lenguas, por el demonio Samael). En la versión ortodoxa Caín es en cambio el primogénito.

Los siempre sutiles intérpretes de la ley talmúdica le dan un giro a la leyenda, sugiriendo que fue Lilith la primer mujer de Adán, a la cuál este prototipo de macho repudió porque no se sometía al arquetipo de la obediente y sumisa esposa; razón por la cual Dios no tuvo más remedio que recurrir a la costilla adánica para crear a una sustituta idónea: la previsible e insulsa Eva, madre de la especie humana y pálido ejemplo de la monótona resignación que la sociedad exige de las mujeres. Pero erotismo y maternidad son poco conciliables, y el trasnochado Adán regresó a Lilith para gozar de sus incomparables artes amatorias.

Esta historia explica porqué Lilith terminó siendo la reina de los súcubos, la tentadora infértil, la obsesión nocturna de las pesadillas eróticas de los hombres, la vampiresa por excelencia, condenada a errar sin refugio ni descanso por las tinieblas del mundo.

Esa es la idea que los textos sagrados nos legaron de la mujer, y de su supuesta fascinación natural por el desenfreno y el pecado; sólo corregible bajo el sometimiento y el rigor. Por ello fueron privadas de la honra las vestales órficas, las sacerdotizas de Dionisos y las bacantes romanas, y quemadas por millares las lejanas brujas que confortaban en las aldeas y los bosques a los desposeídos.

La Madre de los Vampiros.

Veamos ahora porqué se considera a Lilith como "Madre de los Vampiros".

Según el mito, cuando Lilith se niega a mantenerse debajo de Adán durante el acto sexual, huye hacia la noche transformándose en aire frío (algunos dicen que luego los ángeles lograron atraparla en el Mar Rojo); y es aquí dónde el mito se quiebra, Lilith pasa de la protesta y la tímida huida a las acciones. La tradición hebraica de oriente afirma que en éste punto Lilith comienza a vengarse a través del infanticidio. ¿Os parece exagerado una venganza semejante? Es posible que así sea, pero sigamos investigando y veremos el porqué de esta elección tan radical y violenta.

Lilith mata y se alimenta de bebés por una razón muy sencilla: en la época en la que se desarrolló la leyenda se pensaba que el embarazo se producía sólo mientras la mujer tomaba una posición pasiva durante el coito; por lo tanto lo que Lilith no deseaba (cuando huyó de Adán) era el embarazo; negaba su condición de madre sabiendo que así resignaría su rol de mujer; es entonces natural que se haya asociado su venganza a aquello que más odiaba.

Aquí la trama se hace más compleja; y no seguiremos las tradiciones del Zohar, como seguramente aconsejaría la prudencia, sino que revelaremos el misterio de su odio a través de la intuición: Lilith encauza su venganza golpeando en dónde más le duele a una madre, a sus hijos.

Y la venganza creció; según algunos textos del talmud babilónico, Lilith logra escapar a la maldición que Dios envía a los hombres tras la caída de Adán y Eva. La pareja pierde la inmortalidad pero Lilith evita la pena por no estar presente, y conserva así su penosa inmortalidad. ¿Cómo pudo ser posible esto? Muy simple, ella no está presente porque "es la noche", la oscuridad; es lo que se mueve en la penumbra; ¿qué es acaso el sol sino un tenue brillo en la inmensa oscuridad del universo? El pecado original ocurre durante el día; tal como se desprende del análisis del Génesis; por lo tanto es perfectamente claro que ésta es la razón por la cuál Lilith conservó su eternidad.

Así pasó Lilith a la historia del mito y la leyenda; cómo la antagonista de Eva (prototipo de la esposa-madre), enemiga del hogar y la sumisión. Será la noche con todos sus misterios y secretos; será eterna, inmortal, beberá sangre de los cuellos aún palpitantes y seguirá siempre sedienta, se alimentará de nuestras pesadillas; y con el tiempo, y a pesar de la aparente paradoja, la tradición popular le dará el noble epíteto de Madre de los Vampiros.


El Espejo Gótico

ATTE: Titania