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sábado, 13 de octubre de 2012
Poesia-Oración a la Madre Tierra
Hoy clamo por ti
¡Madre Tierra!
por los seres que te habitan
y que sufren inclinando la cabeza.
Hoy mi ruego es
por los que viven espacios limitados
culpados por invadir
lo que para mi he tomado.
Mi súplica es por ti
¡Madre Tierra!
se han entibiado tus aguas
volviéndose violentas.
Por los cielos azules
lo verde, lo que vuela
la extinción sin piedad
hoy clamo por ti
¡madre tierra!.
Y por los metros trazados
con líneas imaginarias
que limitan el andar con vida
entre tus bosques y selvas.
¡Oh generoso planeta
que sufres ahogado silencio!
entre heridas y combates
ahora tu te revelas.
¿Cómo poder decirte
que te amo como eres?
¿cómo poder sanarte?
¿enjugarte entre mi pecho
y que otra vez sonrieras?
¡Hoy clamo por ti,!
¡Madre Tierra!
por los azules unidos
y por todo lo vivo
que aún te rodea.
Nunca admitiré
no contemplar el amanecer
ni escuchar los cantos
que hasta hoy te despiertan.
No me resignaré
a no verte adornada
ni a saber que en tus aguas
la vida ya no se mueva.
Quiero regar mi llanto
y que en tu amor florezca
¡hoy clamo por ti!
¡Madre Tierra!
Rosa María Baeza Miranda
(18-ABRIL-2007)
“TESORO DE RECUERDOS”
Registro de Derechos de Autor: 03-2007-060613263500-14
ATTE: Titania
viernes, 28 de septiembre de 2012
La Diosa de la Tierra
Pero frente a esta concepción mítica de la realidad fue surgiendo en los últimos siglos una nueva visión , llamada científica, donde las descripciones religiosas fueron desapareciendo para ser sustituidas por una visión tangible y racional del mundo. Con los avances de la tecnología se alcanzó a comprobar que el mundo no es un plano sino una esfera flotando en un espacio cuasi vacío y sostenida por poderosas fuerzas en equilibrio.
¿Pero es esta toda la realidad? La materia que perciben nuestros sentidos es la integridad del mundo o tan sólo su superficie sensorial. ¿Hay algo más que todavía somos incapaces de vislumbrar o concebir? ¿Existe una inteligencia más allá de la humana oculta tras la apariencia del mundo tetradimensional?
¿Es la vida tan sólo la materia? ¿Es la inteligencia únicamente una propiedad de los seres biológicos en la escala por nosotros conocida? ¿Son los organismos vivos definidos por la ciencia la exclusiva forma de vida e inteligencia? ¿Está el ser humano preparado ya para entender la esencia y el significado del universo?
Algunos científicos han comenzado a apuntar tímidamente la hipótesis de que la vida pudiera existir a escalas distintas a las que nosotros conocemos. Tal vez la vida tiene formas de organizarse que aún siquiera podemos sospechar.
Desde tiempos inmemoriales ciertos místicos y chamanes han expresado la opinión de que en base a sus experiencias con la conciencia han descubierto que la trama de la realidad que conocemos es tan sólo un pequeña parte de la trama de la realidad total del universo. Y que el plano de la vida biológica, definido por la ciencia en base a nuestros sentidos ordinarios, es meramente una realidad vital entre otras muchas no operativas desde el nivel de la conciencia ordinaria pero igualmente verdaderas.
Para descubrir y conectar con esa realidad imperceptible por los sentidos comunes es preciso, según estos místicos y chamanes, volver la mente hacia adentro, como cuando volvemos al revés un jersey, y comenzar a percibir desde otro nivel interior de conciencia.
Al ser la realidad verdadera algo imperceptible sensorialmente, no podemos sino percibirla a través de estados de conciencia generadores de niveles de realidad. El estado de conciencia ordinario de la humanidad es tan sólo un entre otros muchos posibles y ese estado conciencial es el que define la realidad del mundo y del espacio-tiempo.
Toda la ciencia moderna está basada en un estudio de la realidad dentro del estado de conciencia que creemos el único existente. Y toda la estructura técnica de la sociedad registra la franja sensorial ordinaria que nos sirve para delimitar la realidad tangible. Hemos creado así una visión del universo denominable como científica-sensorial, pero hemos olvidado que el estado de conciencia matiza y filtra la configuración del flujo espacio-temporal del mundo sensible.
Nuestra mente crea un fluir de pensamientos que definen la realidad, aún sin ser nosotros capaces de alcanzar la conciencia necesaria para vislumbrar el proceso. Carentes de un nivel de conciencia elevado la humanidad vive en un mundo tetradimensional restringido a determinadas formas de espacio y tiempo. La secuencia muerte y vida de las formas biológicas forma un espejismo donde la conciencia se halla fascinada y atrapada, incapaz de alcanzar otros niveles de realidad.
Desde tiempo inmemorial algunos seres humanos han alcanzado a vislumbrar que la vida y la conciencia son un flujo que va más allá de las formas del espacio-tiempo conocido. El mundo es un tejido de materia que se halla imbricado en un campo de conciencia-mente, un sustrato interno donde se asienta la verdadera fuente de la realidad. Desde el interior de este sustrato de mente y conciencia surge un flujo que se manifiesta en las cambiantes formas del mundo biológico. La denominada materia es así tan sólo un aspecto de la realidad, una cristalización dinámica de una fuerza mental imperceptible sensorialmente. No somos capaces de percibir esa Fuerza directamente con los sentidos, pero sí podemos registrar o percibir sus manifestaciones en el mundo de la forma.
Hace miles de años, antes de que llegaran las sociedades patriarcales a definir la realidad, se concebía este sustrato mental como una fuerza global de la que procedían todas la chispas individuales de conciencia que se manifiestan y perciben la realidad desde el interior de unidades biológicas. Esa fuerza o campo mental global fue denominado la Diosa Madre Creadora. Y esa Diosa Primordial fue adorada como fuente de la creación o mundo tetradimensional de espacio y tiempo.
Parafraseando distintos génesis de Oriente Próximo podríamos decir que: Al principio de la creación esa Fuerza Máter Femenina reinaba en solitario sobre las aguas primordiales y genésicas del mundo-universo, es decir sobre el plasma energético-mental primigenio. Y esta Fuerza que soplaba sobre la Faz de las Aguas Primordiales es la origina y gesta todo el proceso de la sabiduría creadora que forma el espacio-tiempo tetradimensional en el que habita la humanidad.
Al considerar la Fuerza Interna de la Naturaleza como una Matriz de la Realidad se la representó como una Máter Original y Creadora, y de ahí el paso a la veneración bajo una forma femenina humana. Y siendo el seno y el útero de la mujer un lugar oscuro, al igual que las capas subterráneas de la tierra fértil, es fácil comprender que esa Madre fuera concebida como entidad femenina oscura, como la noche, e igualmente se la relacionó con la luna, regente de los ciclos biológicos del mar, las plantas y los animales.
Las representaciones de diosas fueron el primer símbolo
de la Fuerza Oculta tras la apariencia del mundo fenoménico del espacio-tiempo.
Una mujer cubierta por un velo de estrellas puede simbolizar perfectamente a la máter universal o máter cósmica. Los antiguos sumerios, hace más de cinco mil años, ya afirmaban que lo femenino es la fuente de toda manifestación. Y así decían que en el principio sobre un mar primordial reinaba la diosa sumeria Nammu.
La Diosa de la Tierra fue concebida de muy diversas formas y recibió diferentes nombres, en función del aspecto que se quería remarcar o de la cultura humana particular de cada lugar y momento. En esta imagen podemos reconocer a la Diosa Cazadora, regente de vida y muerte en el reino de la naturaleza.Ella era la dadora de vida, pero también la que la arrebataba. Todo volvía al seno de la diosa creadora, y así era aceptado, para después volver a resurgir bajo otro aspecto. La vida es un proceso de cambio continuo, de destrucción y regeneración, de nacimiento y muerte, de descenso a las profundidades de la materia y de reascenso al mundo de la forma y del tiempo.
Perdida la diosa las mujeres perdieron también su poder y a partir de entonces en su inconsciente se sometieron al dominio del hombre, aunque muchas no aceptaron esta condición subordinada y sufrieron por ello.También los hombres han vivido alejados de su esencia espiritual primigenia, donde lo masculino y lo femenino permanecía en equilibrio sustentado por la raíz creadora de la diosa.
Durante los últimos siglos de hegemonía religiosa patriarcalista, las mujeres seguidoras de la diosa, las que no habían perdido su vínculo con la deidad femenina de la tierra, fueron tachadas de seres maléficos, adoradoras de demonios y calificadas despectivamente como perversas y diabólicas brujas.
(Reseña de la Brujería en la Historia)
En la lejana época en que se adoró a la diosa como deidad suprema el mundo conoció una era de paz y prosperidad, floreció la agricultura, la artesanía y prosperaron las primeras ciudades. Pero tras varios milenios de edad de oro llegaron los pueblos guerreros de la edad del hierro y el proceso derivó hacia una concepción agresiva de la vida, la cual era regida por nuevas concepciones religiosas, donde dioses masculinos guerreros fueron desplazando paulatinamente a la antigua divinidad máter femenina. Durante siglos cohabitaron la diosa y el dios, las diosas y los dioses, en un cierto equilibrio, para al final ir venciendo estos últimos en la mente humana hasta llegar a la fase final ya conocida del monoteísmo de las religiones patriarcales.
Tras la victoria en el consciente humano de los arquetipos religiosos masculinos sucedió que el arquetipo de la diosa se fue retirando de los principales centros de cultura de la pujante nueva civilización patriarcalista.
La humanidad perdió el contacto con el alma de la tierra, con su sustrato espiritual, sustituyendo a la diosa por dogmas y doctrinas fundamentalistas cuyo fin es restringir el espíritu humano y anclarlo en esta realidad de espacio-tiempo. Se sustituyó la presencia de la diosa en el mundo con la promesa de un futuro paraíso ultraterreno, de un cielo quimérico como premio a los buenos seguidores de los principios religiosos patriarcalistas. Así se llega a la contradicción de destruir la tierra y esperar un premio en un cielo postmorten.En cambio la Diosa y la Tierra son una, según la vieja concepción. Al igual que el ser humano, su cuerpo y su alma, son uno. Todo está integrado en la naturaleza, pues el campo de energía-mente engloba todo el espacio-tiempo, sin divisiones entre un mundo celeste arriba y otro terrestre abajo. Según la antigua visión de la religión de la diosa, todos los mundos se solapan en distintas realidades una dentro de la otra, una paralela a la otra. La materia y el espíritu son dos aspectos de una misma cosa. No hay separaciones, todo se integra en una unidad global, en un círculo eterno e infinito que lo comprende todo.
Autor. Kababelan
miércoles, 30 de mayo de 2012
Brujas...Madres y Mujeres
Hablar de brujería es hablar de un conocimiento que ha sido perseguido y devastado a lo largo de la historia, Las brujas no eran mujeres malas, con verrugas y malas intenciones, muchas de ellas eran mujeres muy sabías que conocían las artes de la medicina natural, eran mujeres que ayudaban a traer al mundo bebés, eran las parteras de la comunidad, sanaban con sus manos y proveían de buenos consejos a quién pudieran necesitarlos. Eran mujeres medicina.
Ellas suponían una amenaza para el poder pues dada la gran conexión y sabiduría que manejaban suponían un estorbo a los poderes patriarcales de dominio y control, por todo ello, fueron un blanco fácil, eliminarlas era eliminar las tradiciones ancestrales de las sociedades matrilineales. Las mujeres quedaron profundamente heridas, pues el temor a ser asesinada o quemada en la hoguera ha sido un temor que ha traspasado las barreras del tiempo y de la historia.
Para empezar la misma palabra BRUJA produce escalofríos cuando la escuchamos, no porque debamos temer a la brujería o a las brujas. La “Santa Inquisición” desacreditó a estas mujeres, ante el temor de no poder ejercer su poder totalitario sobre el pueblo, decidieron eliminar a las personas que manejasen cierta sabiduría, que conociesen la magia de las plantas, de la medicina y el rezo. Estas mujeres eran un ejemplo para su comunidad y eran las encargadas de nutrir vida, su sabiduría era el resultado de una conexión directa con la madre tierra y la luna. Estas personas eran en su mayoría mujeres, que habían aprendido todo lo que saben de su madre o de su abuela o pariente femenina cercana. Ese conocimiento era el legado que provenía de sus ancestros que también ejercieron estas artes de curación naturales.
La transmisión de generación en generación se vió quebrada al sacar a las mujeres de sus hogares para insertarse en el mundo laboral. Algo que muchas mujeres están pagando un alto precio para mantener el Status-Quo que se les ha sido impuesto. Es prácticamente imposible ejercer el rol de madre cuando la sociedad y el sistema Capitalista nos mantienen atrapadas en la necesidad de ser productivas e independientes económicamente. Pero esta falsa libertad e independencia nos aleja de nuestra naturaleza intima. Por eso muchas mujeres enfrentan la maternidad como un hándicap, sobrellevando el peso de ser madres y profesionales bajo niveles de estrés muy elevados, afectando a su vida en pareja desembocando en separaciones muy traumáticas. Aquí la mujer se siente muy sola y perdida, viviendo la maternidad bajo una violencia y decepción soterradas.
La vida en las grandes ciudades dificulta aún más el que podamos llevar una vida armoniosa con nuestra propia naturaleza. Estamos separados unos de otros y esto nos obliga a delegar la educación de nuestros hijos a instituciones oficiales que no siempre aciertan en la forma en la que nuestros hijos han de ser educados. El sistema educativo está obsoleto y retrasado para poder brindar una educación de calidad a muchos niños que nacen con una impronta genética más avanzada, estos niños no encuentran referentes que les guíen hacia la manifestación de sus cualidades y talentos.
LA NATURALEZA ÍNTIMA DE LA MUJER
La mujer por su naturaleza femenina es de por sí receptiva, ella debe tener despierta una intuición instintiva profunda, eso la capacitaba para el entendimiento de la agricultura, la medicina, la educación...
A esa clase de Mujer Despierta, se las llamó “Brujas” solo porque resultaban una amenaza fueron aniquiladas. Estas mujeres reconocían la importancia de la madre naturaleza y la Luna, para ello se reunían y celebraban rituales de agradecimiento a la luna por su sabiduría, reconocían que su fuerza e influencia les daba información de cuando sembrar, que plantar.....de esa forma también armonizaban sus cuerpos con la madre tierra como un reflejo de su energía de vida y fertilidad. La luna era una aliada en su supervivencia. Ellas sabían los códigos de cómo vivir de acuerdo a las fases lunares. La luna está dentro de cada mujer en sus ciclos menstruales, así ellas entregaban su sangre a la tierra las noches de luna llena, constatando así su sincronía con la Gran Madre Luna y con la tierra.
Hoy en día incluso para muchas mujeres la conexión con sus propios ciclos naturales es desgraciadamente un misterio. La medicina convencional está ejerciendo el control sobre las mujeres, controlando sus ciclos menstruales recetando la Píldora, controlando su fertilidad y embarazo de formas totalmente antinaturales. Estos medios de control son incluso peligrosos para el buen funcionamiento del organismo y la psique tanto de la mujer como del bebe. Esto impide a la mujer la oportunidad de controlar sus propios ciclos conscientemente creando mucho sufrimiento por la falta de comprensión de su propia naturaleza. Es vital que nos conozcamos a nosotros mismos y que establezcamos una conexión más despierta con nuestro cuerpo y nuestro entorno.
Todo ciclo responde a la manifestación del equilibrio natural, así las estaciones nos muestran la consecución de los ciclos de nacimiento, crecimiento, vida y muerte, entendiendo cada fase como transformación, como fuerza impulsora para la manifestación infinita de un ciclo tras otro.
Toda mujer está preparada crear nuevas formas de vida, su cuerpo está diseñado para crear vida, por supuesto con la ayuda del hombre en el acto de la concepción. El hombre debe descubrir las cualidades específicas de su propia naturaleza y adaptarse a ellas. El hombre ha de participar activamente en el entendimiento de la naturaleza profunda femenina que es la mujer y también interesarse por descubrir sus propios misterios, conectarse con su parte femenina, honrarla y respetarla. Esto facilitaría un mayor entendimiento entre el hombre y la mujer desterrando toda posibilidad de violencia entre ambos sexos. El hombre y la mujer son espejos que reflejan su naturaleza mutua: femenina y masculina. Solo cuando ambos entienden esto, la armonía entre ellos puede hacerse realidad. No olvidemos que la existencia es una consecución de los ciclos, los cuales nos llevan a tener que adaptarnos a los cambios permitiéndonos crecer y evolucionar como especie.
EL PARTOEl parto es una iniciación para la mujer, traspasar el umbral de ser mujer a ser madre es uno de los mayores regalos a los que la mujer por su naturaleza tiene acceso, negarle el derecho de vivir un parto consciente es una amenaza que atenta contra su naturaleza. Es lamentable la forma en que las mujeres dan a luz hoy en día, bajo los efectos de drogas que la mantienen dormida en un momento tan sagrado como es el nacimiento de un nuevo ser. Además la postura que la mujer adopta al dar a luz solo beneficia al médico, así la mujer ha de hacer un mayor esfuerzo que si diera a luz en cuclillas. Es muy normal programar partos con cesaría que solo benefician la agenda programada de los profesionales.
La forma en la que venimos al mundo determina como vamos a vivir nuestra vida. Cuando un ser viene por cesarea le queda grabada en su impronta una falta de fuerza para enfrentarse a la vida. La madre ha de estar en un ambiente armonioso, vibrar en la tranquilidad en la fuerza, para que esto pueda ser transmitido al nuevo ser que va a nacer. En el momento del nacimiento queda impreso en el sistema nervioso del nuevo Bebé el estado emocional de la madre. El parto es una ceremonia a la propia vida, es nuestro derecho tener un parto natural, un parto donde nos sintamos tranquilas y seguras, donde estemos conscientes de lo que tenemos en nuestras manos.
El embarazo ha de ser un tiempo de sanación para la mujer, pues ella es uno con el bebé. Si somos conscientes de esto podemos ayudar mucho a nuestros futuros hijos. El embarazo y parto son momentos sagrados, donde debemos cuidarnos y crear un espacio de bienestar. El dolor del parto ha de ser transmutado en el placer del nacimiento. Cuando enfrentamos ese dolor podemos reconocer nuestra fuerza infinita. El parto es un renacimiento para la mujer, una transformación profunda tiene lugar. Es vital que volvamos a conectarnos de nuevo con leyes naturales del cambio y transformación.
LA CONEXIÓN CON LA TIERRA Y LAS FASES LUNARES
Si vivimos en este maravilloso planeta es vital que entendamos los procesos que mantienen el equilibrio y vida naturales, cuando la naturaleza del hombre es una amenaza a la naturaleza intima de la tierra entonces esto crea un desequilibrio tal que nos desconecta de las verdaderas razones por las cuales estamos aquí. Hoy en día podemos constatar las consecuencias devastadoras a las cuales nos han llevado actitudes destructivas e inconscientes de los hombres en su afán de poder y control. Pero no debemos olvidar que las leyes de la naturaleza son inmutables y el equilibrio ha de restablecerse pese a todo. Aunque esto suponga la destrucción de todo lo creado de forma artificial.
Por todo ello es importante que conozcamos y nos acerquemos a la naturaleza, que conozcamos la magia del reino vegetal, las plantas, de la medicina y el rezo. Todas las plantas son medicina, solo debemos conectarnos con el reino vegetal, observar la naturaleza como una parte de nosotros mismos y armonizarnos con ella. Volver a celebrar las estaciones, entendiendo sus mensajes profundos. La luna y sus misterios pueden ayudarnos a entender que dentro de nosotros conviven múltiples arquetipos que nos conforman y que en la manifestación de cada uno de ellos, podemos detectar una sincronía con la Tierra. Entender esto nos lleva a interesarnos en la naturaleza y comprender que ella es nuestra medicina.
La mujer por su naturaleza femenina es de por sí receptiva, ella debe tener despierta una intuición instintiva profunda en sincronía con las fases lunares y sus propios ciclos, eso la capacitaba para el entendimiento de la agricultura, la medicina, la educación....permitiendo que el equilibrio se re-establezca con el apoyo infinito de la propia Madre Naturaleza
Esa clase de Mujer Despierta es de nuevo necesaria para que podamos convertir nuestro hogar, LA TIERRA, en un lugar de amor y de paz.
ATTE: Titania
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