Dedicado a nuestr@s amig@s de Enigma in the Shadows
en especial a Krairus...
ATTE:TITANIA
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P.D.3: En las primeras películas sobre vampiros el hecho de como se alcanza esa condición no quedaba bien reseñado. En esas versiones bastaba el mordisco de un vampiro (o un hombre lobo) para convertirse en tal. Sin embargo eso contradice la simbología del mito. Es necesario que el vampiro entregue su sangre y la ofrezca a beber a quien elige para convertirlo a su misma condición. Esto se ve claramente en las obras de Anne Ricci así como en las versiones cinematográficas (Entrevista con el vampiro -buena- o La Reina de los Condenados -bastante menos buena). Es posible que también sea así en la obra de Bram Stoker titulada Drácula (que se pierde demasiado al identificarse con este conde histórico) y llevada al cine por Coppola , aunque ahora no lo recuerdo. Así el Vampiro, al igual que Cristo, dice: Toma y bebe mi sangre, y alcanzarás así la vida eterna. El vampiro ofrece su sangre transmutada para propiciar la transmutación del hombre, igual exactamente que el Mesías crístico greco-judío, que es el que nos ha llegado a través de la literatura evangélica y la mitología cristiana convencional. Sin embargo el cristo inicial verdadero no se parecía en nada a sus representaciones artísticas habituales posteriores, asexuado y con pinta de pastor de ovejas. No hay la más mínima referencia al aspecto de Cristo en ningún Evangelio, ni canónico ni apócrifo. No hay ninguna posibilidad documental de reconstruir su aspecto. Los textos evangélicos son versiones del siglo IV de nuestra Era (excepto el Apocalipsis y las cartas de San Pablo) y ya el personaje estaba completamente manipulado y por tanto también los textos que conocemos. Lo único que sabemos es que le apodaban el nazoraeus, palabra que no procede de Nazareth pues esta población fue fundada siglos después, sino que es un calificativo que significa guardián de la serpiente (dragón/vampir). Los nazoraeus, o simplemente nazar o nacash (NHSH) eran una secta residual muy minoritaria que practicaban el viejo culto serpentino y sus ritos de inmortalidad. ¡Bebed mi sangre y seréis eternos. Nadie va a la eternidad sino es a través de mi ! ¡La posesiones de este mundo no importan porque la verdadera vida es de otro reino! ¡Mi reino no es de este mundo! Todas estas frases vampíricas serpentinas son muy parecidas a algunas que figuran en los Evangelios aunque ligeramente adaptadas. No hablan del Reino de la Diosa sino del Cielo y del Padre pero es la única forma que se estructuró el mensaje al fundirse con los respectivos mitos y filosofías judeo helénicas de la cultura del momento. El mismo Cristo decía que sus verdaderas enseñanzas no las podía decir en público (consultar el Nuevo Testamento). Y en los Evangelios apócrifos figuran pasajes donde los mismos apóstoles piden a Magdalena, tras la muerte de Jesús, que les revele las genuinas enseñanzas que sólo a ella Cristo había mostrado. Desde luego hay una filosofía de amor universal, pero principalmente del poder de la fe y la eternidad. Cristo tan sólo fue un nazoraeus que sirvió a algunos como pretexto para fundar una religión, pues predicó cierta enseñanza salvadora sincrética (judeo-egipcia) en público, pero el resto de los nazoraeus prefirieron continuar en el secreto. Tras su provisional muerte y supuesta resurrección regresó con los otros nazar y nada más se supo salvo el mito que sirvió de base al cristianismo y todas sus múltiples leyendas.