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martes, 18 de agosto de 2020

Lamia, John Keats (1795-1821)



Hace tiempo, antes de que la estirpe de las hadas

Expulsara a Ninfas y Sátiros de los prósperos bosques,

Antes de que la resplandeciente diadema del rey Oberon,

Su cetro y su manto, tapizados de brillantes gemas,

Ahuyentasen a las Dríadas y los Faunos

De los verdes campos y prados de prímulas,

El siempre cautivante Hermes dejó vacío

Su trono dorado,

Del alto Olimpo secuestró la luz,

De este lado de las nubes de Júpiter, para escapar de la mirada

De este gran constructor, y huyó hacia

A un bosque en las costas de Creta.

Pues en algún lugar de esa isla sagrada habitaba

Una ninfa, ante la cual todos los Sátiros se arrodillaban,

Ante cuyos níveos pies los lánguidos Tritones echaban perlas,

Mientras en la tierra se marchitaban y adoraban.

Acosada por los manantiales donde solía bañarse,

y en aquellas planicies donde ocasionalmente deambularía,

había entregado deliciosos obsequios, desconocidos para cualquier Musa,

aunque el pequeño cofre de los caprichos estaba abierto para poder elegir,

Oh, qué mundo lleno de amor se encontraba a sus pies!

Y Hermes pensó, y un calor celestial

Subía desde sus talones alados hasta sus orejas,

Que de una blancura pálida como el lirio

Entre sus dorados cabellos se sonrojaron como las rosas,

Que caían en encantadores bucles sobre sus desnudos hombros.

De bosque en bosque voló,

Respirando sobre las flores su nueva pasión,

Y siguiendo serpenteantes ríos hasta su inicio,

Para encontrar donde esta dulce ninfa tejía su secreto lecho:

Inútil fue; pues la dulce ninfa no se hallaba en ningún sitio,

Entonces reposó sobre el solitario suelo,

Pensativo, y atormentado por dolorosos celos

De los dioses del bosque, y hasta de los mismos árboles.

Mientras allí se encontraba, escuchó una voz que lloraba,

Tal como una vez oyó, que en el noble corazón destruye,

Todo el dolor excepto la piedad: así hablaba la voz:


¡Cuándo me levantaré de esta tumba de flores,

Cuándo me moveré en ágil cuerpo apto para la vida,

Para el amor, el placer y la lucha vigorosa

De los corazones y los labios! ¡Oh, pobre de mi!


El dios de pies alados, se deslizó sigilosamente

Entre hojas y arbustos, peinando suavemente en su rápido avance,

Los altos pastos y las hierbas en flor,

Hasta que encontró una serpiente palpitante,

Brillante y enroscada sobre un negruzco helecho.


Era una figura gordiana de color radiante

Con manchas en bermellón, dorado, verde y azul

Rayada como una cebra, manchada como el tigre,

Sus ojos como los del pavo real, y todo ornado en carmesí;

Y llena de lunas plateadas que, cuando respiraba,

Se desvanecían o brillaban aún más o entretejían

Sus brillos en los tapices más umbríos,

Y del lado del arco iris, teñida de desdichas,

Parecía, al mismo tiempo, una sufriente dama élfica,

Una especie de amante del demonio, o el demonio mismo.

Sobre su cresta brillaba una tenue llama

Salpicada de estrellas como la diadema de Ariadna:

Su cabeza era de serpiente pero, ¡Oh, tan agridulce!

Tenía la boca de una mujer entera con sus perlas:

Y en cuanto a sus ojos: ¿qué podían hacer esos ojos

Excepto llorar y lamentar haber nacido tan bellos?

Así como Proserpina aún derrama lágrimas por su Sicilia

Su cuello era de serpiente, pero las palabras que emitía

brotaban como burbujeante miel, por amor al Amor,

Y así, Hermes se apoyaba en la punta de sus alas,

Como el halcón que se abate sobre su presa.


Dulce Hermes, coronado de plumas, que vuelas suavemente,

Anoche he tenido un maravilloso sueño:

Te veía sentado, en un trono de oro,

Entre los dioses, en el viejo Olimpo,

El único triste; pues no habías oído

Cantar a las suaves Musas de largos dedos,

Ni siquiera Apolo cuando cantaba solo,

Sordo a la amplia y rítmica lamentación de su temblorosa garganta.

Soñé que te veía arropado entre copos de púrpura,

Asomándote amoroso entre las nubes, así como nace el día,

Y velozmente, como un brillante dardo de Febo,

Te diriges a la isla cretense; ¡y aquí estás!

Gentil Hermes, ¿has encontrado a la doncella?


A lo cual la estrella de Leteo no demoró

Su alegre elocuencia, e inquirió:


Tú, serpiente de suaves labios, ¡seguramente de gran inspiración!

Tú hermosa corona de flores, de ojos tristes,

Posees cualquier dicha en la que puedas pensar,

Con sólo decirme adónde ha huido mi ninfa,

¡Dónde respira!


Brillante planeta, así has hablado, respondió la serpiente,

¡pero haz un juramento, mi tierno dios!


¡Lo juro, dijo Hermes, por mi báculo de serpiente,

Y por tus ojos, y por tu corona tachonada de estrellas!


Rápidas volaron sus cándidas palabras, sopladas entre los pétalos.

Y una vez más la femenina brillantez:

¡Muy débil de corazón! pues esta pobre ninfa tuya,

Deambula libre como el aire, invisible,

En estas praderas sin espinas; sus placenteros días

Disfruta sin ser vista; invisibles son sus ligeros pies,

Dejan rastros sobre la hierba y las tiernas flores;

De los agotados zarcillos y las verdes ramas torcidas,

Invisible recoge los frutos, invisible se baña:

Y gracias a mis poderes su belleza se oculta

Para que no sea ultrajada, atacada

Por las miradas amorosas de los ojos poco amables

De los Sátiros, los Faunos, y los oscuros suspiros de Sileno.

Descolorida su inmortalidad, por su aflicción

Ante estos amantes se lamentaba

Entonces de ella tuve piedad,

Su cabello etéreo, que mantendrían

Oculto su encanto, pero libre

Para andar como desee, en libertad.

Tú la contemplarás, Hermes, sólo tú,

¡Si concedes, como has jurado, mi dádiva!


Y una vez más, el encantado dios lanzó

Su juramento, y a los oídos de la serpiente sonó

Cálido, tembloroso, ardiente, como un salmo.

Arrebatada, levantó su cabeza de Circe,

Ruborizada, casi morada, y en rápido balbuceo afirmó,


Yo era una mujer, déjame tener una vez más

La forma y el encanto de mujer que una vez tuve.

Amo a un joven de Corinto. ¡Oh, que felicidad!

Devuélveme mi silueta humana, y llévame con él

Inclínate, Hermes, déjame soplar sobre tu frente,

Y verás a tu dulce ninfa


El dios alado descendió sereno,

Ella exhaló sobre sus ojos, y pronto vio

A la ninfa apenas sonriendo sobre el verde.

No era un sueño; o digamos que era un sueño

Real, como los sueños de los dioses, y que delicadamente suceden

Sus placeres en un largo sueño inmortal.

Un instante cálido, intenso, puede desvanecerse

Ante la belleza de la ninfa del bosque, entonces creó

Un rayo sobre el sacro verdor, se volvió

Hacia la agonizante serpiente, y con trémulo brazo,

Delicadamente, puso a prueba su caduceo.

Hecho esto posó sus ojos sobre la ninfa,

Llenos de lágrimas de adoración,

Y hacia ella se dirigió: ella, como la luna menguante,

Se desvaneció ante él, encogiéndose, no pudo contener

Sus lágrimas de temor, doblándose como una flor

Que se recoge sobre sí misma al ocaso:

Pero al tomar el dios su helada mano,

Ella sintió el calor, sus párpados de abrieron,

Y como las jóvenes flores ante el zumbido matinal de las abejas,

Floreció y dio su miel hasta la última gota.

Hacia los verdes bosques huyeron;

Y no palidecieron como lo hacen los amantes mortales.


Allí abandonada, la serpiente empezó

A cambiar; su sangre mágica enloqueció,

Creció espuma en su boca, y sobre el pasto cayó,

Marchitándolo con un rocío tan dulce y venenoso;

Sus ojos fijos en la tortura, un lóbrego tormento,

Cálidos, espejados y abiertos, con las pestañas ardiendo,

Lanzaban luces y chispas, sin una lágrima refrescante.

Todos los colores encendidos en todo su cuerpo,

Se retorcían convulsos con un dolor escarlata:

Un profundo ambar volcánico ocupó el espacio

De toda la suave gracia lunar de su cuerpo;

Y, como la lava arrasa la pradera,

Arruinó su plateada cota de malla y dorado manto;

Oscureció todas sus pecas, sus manchas y rayas,

Eclipsó sus lunas, arrasó con sus estrellas:

Y en pocos momentos fue despojada

De todos sus zafiros, esmeraldas y amatistas,

Y brillantes rubíes: de todos ellos privada,

Todavía brillaba su corona; que se deshizo, también ella

Se derritió y desapareció repentinamente;

Y en el aire, su nueva voz sonando suave como un laúd,

Llamó, “¡Lucio, gentil Lucio!”...


Abandonada en lo alto

Con las brillantes nieblas

Entre la blancura de los montes

Estas palabras se deshicieron:

Los bosques de Creta no escucharon más.




John Keats (1795-1821)


sábado, 21 de julio de 2012

La mujer como misterio y realidad...




El mito de la Lilith Cananea – sumamente rica en implicancias religiosas, filosóficas, teológicas y antropológicas –,  continua siendo ignorada o despreciada por la clerecía de todas las religiosas del mundo e incluso, por la historiadores de la cultura, el psicoanálisis o las religiones comparadas: Lilith fue creada por Dios como compañera ideal y no como súbdita: empero lo que Nietzsche denominaría mas tarde “lucha de los sexos”, Lilith no es caracterizada “teológicamente” como la alegoría de aquella instigadora de la famosa caída del Paraíso, en la cual el mal es identificada como conocimiento y éste como “libertad sin fundamento” y ambas como la maldiciónde la muerte : el conocimiento es muerte, la libertad para, es muerte. 
Litith, creada paralelamente a Adán, no invade este territorio prohibido por el Omnisciente, pero en cambio reclama para sí, y sobre todo en el terreno sexual, los mismos derechos que Adán a lo que éste se niega: el castigo de Dios – no suficientemente explicado y he aquí el misterio – es terrible: expulsa a Lilith del Paraíso y la convierte en súcubo de los demonios, luego parsimoniosamente y sin quererlo, crea de una costilla de Adán a quien será su principal enemiga, Eva – símbolo de la sibilina serpiente que instigará a Adán al conocimiento, la caída, la libertad y la muerte. 
Hasta aquí el mito y la pregunta : ¿ no sabía el “omniniciente” que con su “decreto había sellado la fatídica suerte del mortal o quiso Dios el mal, exponer al hombre a su propio destino ? : la orden había sido clara: nadie debe acercarse “al árbol del bién y del mal”, pero Eva había vencido a Dios en este primer interdicto y la suerte estaba sellada.


La Mujer Bíblica


“La mujer es más amarga que la muerte”, dice el Deuteronomio”, y para todas las religiones del medio Oriente incluida el catolicismo lo fue: puerta abierta al mal y la caída, el judaísmo, la religión musulmana, el catolicismo y sus derivaciones, el protestantismo y el calvinismo – las sectas fundamentalistas derivadas de estas visiones maniqueas del mundo, vieron reflejadas en la figura de la mujer especularmente,todas las derelicciones del mundo : sería innumerable ensayar una enumeración, sobre todo en países como los  Estados Unidos (mormones, menonitas, evangelistas, etc.). 
La mujer, adorada solo en calidad de madre fue explícitamente expulsada de la historia y fundamentalmente de las culturas que basan el conocimiento en las “Escrituras Sagradas”, como La Biblia, El Talmud o el Coran: dejemos aparte las practicas del Occidente que esclavizaron a la mujer, solo desde el punto de vista específicamente político: el “tantrismo” búdico,nacido con las corrientes hinduistas de la religión, siguen considerando a la mujer como puerta no al “infierno”, sino como salida de éste: una tardía reivindicación del mito Cananeo.


La verdad histórica


Si bién el Olimpo estuvo presidido por Zeus, lo fue porque la “la repetición sin engendramiento” Gaia, la tierra fertilizadora símbolo de la fuerza elemental de lo femenino -, pudo conspirar efectivamente contra el en el primer acto de un parricidio cosmogónico que derrocó a Cronos, con un golpe de estado protagonizado por Eolo ( El Viento) y Eros ( El amor), empero, si la Polis tiene en Apolo la luz de su equilibrio, ésta está siempre amenazada por las fuerzas femeninas que hacen a la esencia de la tragedia griega: la venganza de Diosas rebeldes a su padre o de los mortales encarnadas en el odio , la venganza y la búsqueda de justicia del principio de los femenino va desde Electra a Medea, que rinde culto a Hecate, diosa de las profundidades, de la magia, de la venganza y lo mistérico.
Si Apolo y su carcaj están presentes, en Grecia las Menades nolo están menos y al destrozar a Dionisos permiten su renacimiento, como antaño Isis permitió la reconstrucción del cuerpo de Osiris.


Las primeras Deidades


Las primeras deidades (Isthar por ejemplo) sobre todo en la Mesopotámica (en América la Pachamama es un equivalente de Gaia, la tierra-madre ) empero como afirma Robert Graves, la fuerza femenina fue temida por el hombre quien construyó las ciudades para evitar el monopolio de la fuerza nómade de la  mujer, que en este periodo podía construir su propia genealogía eligiendo con quien fecundar  y seguidamente los calendarios primitivos de años, cosechas y ciclos cósmicos de fecundación . 
Volvemos a Nietzsche : lucha enmascarada de sexos. A pesar de que sea posible encontrar similitudes – desde el punto de vista de los estudios de gramática y religiones comparadas, de la moderna etnología y los descubrimientos arqueológicos-, debemos volver a acentuar algo . 
Los griegos se negaron obstinadamente a considerar a la mujer como creadora o generadora de la vida: solo el hombre ( el padre ), era quien con la semilla creaba: la receptividad femenina era solo secundaria. Solo ahora sabemos y estrictamente desde el punto de vista filosófico, que la verdadera actividad creadora reside en la “receptividad”.


Mientras tanto


Existió y no nos podemos detener en los descubrimientos del psicoanálisis , un natural temor del hombre a la mujer: los derechos políticos adquiridos en una sociedad de Consumo y trabajo irrestricto, no nos pueden permitir olvidar lo que la feminista norteamericana Kate Millet puso de manifiesto: tanto para la actual religión católica como para los sistemas autoritarios e incluso para las Democracias Liberales, la mujer  – privada de alma por muchos siglos por la Iglesia Católica-  secundaria en las Sinagogas  donde se le vedaba su derecho a acceder a las Escrituras, de la misma manera  que se las oprimía en  los países musulmanes en su calidad de ser humano,  en todos los ordenes -, seguía y quizá siga siendo vista, solo  como operaria y fuerza de procreación al servicio del Estado, esto es, fundamentalmente como madre. 


Rendirle un homenaje es retornar a la rebelión primigenia de Lilith contra todo Dios padre – Dioses o Diosas de la Guerra – injusto con su hija, tentador el mismo  ( “sed a no malo”)  e instaurador de un patriarcado que no termina de concluir. 


Oscar Portela 
Marzo del 2006. Ctes. Argentina
Fuente : http://triplov.com/


ATTE: Titania

miércoles, 18 de julio de 2012

Historia de la religion Wicca (La Wicca Celta y la Dama)



La brujería y la Wicca constituyen una religión y un sistema mágico. Son también, sin embargo, una forma de vida y de contemplar todo lo que os rodea. La palabra Wicca –b ...ruja- procede del antiguo anglosajón y significa persona sabia. En sus orígenes, la palabra que significaba brujo era Wicca, y la que quería decir bruja, Wicce. En nuestros días, sin embargo, la palabra común a ambos sexos es Wicca. La palabra “warlock” es sólo el término empleado en Escocia y no se usa en la Wicca.
Los brujos y las brujas son gente práctica en busca de poderes y conocimientos ocultos y que, por lo general, no se suelen adaptar a lo que la sociedad denomina moldes “aceptables”. Más de una persona que haya cometido el error de molestar a un auténtico brujo habrá tenido, tarde o temprano, que sufrir una larga y mala racha de suerte.
Los aspectos masculino y femenino de la Naturaleza fueron personificados por los celtas en el Dios Cornudo y la Diosa de la Blanca Luna, respectivamente. Ésta y su esposo, el Dios Cornudo, constituyen las deidades más antiguas que se conocen. Ésta es la idea básica mantenida todavía por los brujos y brujas, aunque también reclaman, al igual que hicieron los celtas, algunos de los diferentes aspectos de cada una de estas dos principales deidades. Quienes practican la Wicca creen que todos los dioses son sólo uno, que todas las diosas son también solamente una, y que ambos están unidos.
Tanto los paganos seguidores de la Wicca como los celtas creen en otro mundo que está conformado por espíritus tanto humanos como Elementales. Los seguidores de la Wicca creen que los poderosos brujos y brujas del pasado todavía pueden, en nuestros días, ayudar a quienes practican su magia. Los celtas creían que eran los antepasados muertos quienes hacían lo mismo. La mayoría de los grupos de confesiones paganas creen en la reencarnación y en el destino del karma.
Tanto el mago ceremonial como el de la Wicca comparten la creencia en el plano astral. Este plano de otro mundo está formado por un tipo diferente de energía que vibra con mayor intensidad que la del mundo físico. Simultáneamente, el plano astral y este mundo se rodean e interpenetran mutuamente.
El plano astral se muestra sumamente sensible a las ideas y las emociones, residiendo en determinadas zonas de este plano las almas de los espíritus de la Naturaleza y los animales y seres creados por pensamientos humanos de potente proyección.
El cuerpo humano astral, que sobrevive a la muerte, consiste en cómo funcionamos en el mundo astral. Mientras vivan todavía en este mundo, los humanos pueden viajar por el plano astral durante el sueño o mediante métodos deliberados de abandono del cuerpo. Ésta es la realidad que se oculta tras las historias de brujas voladoras.
Los niveles superiores del plano astral contienen el bello Emania de las almas más elevadas de los ya fallecidos, mientras los niveles inferiores están habitados por las tinieblas espirituales y las almas inferiores.
Tanto los seguidores de la Wicca como muchos magos eligen un nombre secreto para sí mismos, nombre que utilizan solamente durante los rituales. El empleo de este nombre mágico les ayuda a separar sus mentes del mundo diario y les prepara para actos de orden superior a lo normal. Forma parte del auto-convencimiento de que sois personas completamente diferentes y capaces de llevar a cabo actos paranormales en el interior del círculo que habéis trazado.
Las reuniones de los seguidores de la Wicca se celebran mensualmente en el momento de la Luna Llena o cerca de él. La Luna Llena constituye la cúspide de las fuerzas psíquicas. Existen ocho festivales, denominados Sabbats, a lo largo del año, de los que los cuatro más importantes reciben los nombres de Imbolc, Beltane, Lunasa y Samhain. Los otros cuatro –los de menos importancia. Consisten en los equinoccios y los solsticios.
Durante los equinoccios, el flujo de energía es poderoso y especialmente favorable para llevar a cabo encantamientos para la maduración y crecimiento de un pensamiento o idea. Las mareas de los solsticios son más tranquilas, más propicias para un tiempo de alabanzas y de reagrupamiento de energías. Los cuatro festivales restantes, o Cuatro Sabbats, liberan corrientes de energía cada trimestre del año.
Los magos y los seguidores de la Wicca saben que lo que parecen ser formas opuestas de materia, forma, energía y fuerza no se oponen en manera alguna y no son sino diferentes manifestaciones de una u otra. Hasta los mismos celtas pensaban así.
Los paganos celtas y de la Wicca creen que este mundo es sólo una parte de la realidad y que la divinidad es masculina y femenina. Dicen que los humanos contamos con más de cinco sentidos y que podemos ser adiestrados para conocer Otros Mundos. El concepto de Fuerza Creativa Definitiva –o el Dios que se oculta tras los dioses- constituye la inexplicable fuerza vital del Universo. El Panteón de diosas y diosas que rigen las diferentes partes de la Naturaleza y que contribuyen a la evolución del Universo no son sino diferentes aspectos de esta energía vital.
Dicen que es más lógico creer en la reencarnación que en la desaparición tras la muerte porque, como la ciencia moderna dice, nada en este Universo se destruye; sólo cambia de forma. El Karma, tan profundamente vinculado a la reencarnación, quiere decir sencillamente que todas las acciones provocan reacciones iguales; no se trata necesariamente de un castigo.
Las religiones celta y de la Wicca enseñan que, entre un reencarnación y otra, el alma descansa en la Tierra de las hadas, un paraíso perdido al que los celtas denominan Tir-Nan-Og o Tierra de los Jóvenes. La explicación que los celtas dan a que esta tierra post-mortal coexiste con la nuestra la identifica con el plano astral.
Una de las formas más naturales y poderosas de círculo mágico consiste en el que las hadas hacen con setas o con hierba de color oscuro, siempre y cuando, por supuesto, estéis en buenos términos con la “gentecilla”. Si no lo estáis, lo mejor es que os vayáis de su lugar sagrado.

Escrito por: Zulasor Wiccana Morgana Pezzagon

http://lagranhorabruja.blogspot.com.es/search/label/Historia%20de%20la%20wicca

ATTE: Titania

sábado, 12 de mayo de 2012

Los Arquetipos de la Divinidad


  La Deidad Universal está por encima de todos los aspectos individuales y manifestaciones, incluyendo al Universo en sí mismo. La Deidad Universal es la Creadora, la Sostenedora, y la Esencia de todas las cosas.


La Deidad Universal está más allá de cualquier forma, no es ni masculina ni femenina en su carácter, y en verdad está tan más allá de nuestro entendimiento que solamente podemos intentar imaginarnos Su total naturaleza. Para ilustrar esto, muchas veces nos referimos a la Deidad Universal como "Madre-Padre-Dios", mostrando que la Deidad Universal incluye ambos conceptos de la Diosa y del Dios en sí misma.


Además de la Deidad Universal, tenemos a la Deidad Personal.


La Deidad Personal es cualquier aspecto de la Deidad Universal con la cual podemos entablar una conexión emocional. Las llamamos deidades "personales" porque nos relacionamos con ellas de una manera personal, opuestamente a la naturaleza más abstracta de la Deidad Universal.


La Deidad Universal es como un diamante. El diamante es una sola piedra, pero tiene muchas facetas. Si miras al diamante fijamente desde un solo ángulo, verás patrones en las facetas que no son aparentes desde una gran distancia. Examina las facetas con una lupa de joyero y descubrirás formaciones dentro de la piedra que nunca habrías visto viendo al diamante como a un todo.


De manera similar, la Deidad Universal es una fuerza –"Un Poder en el Universo" – pero tiene muchas facetas que son las Deidades Personales. A través de los muchos conceptos individuales de la Deidad Personal, podemos aprender cosas que nunca habríamos entendido a través de la naturaleza abstracta de la Deidad Universal. Las Deidades Personales traducen las abstracciones de la Deidad Universal a términos humanos que los humanos pueden entender y con los cuales se pueden identificar. La naturaleza y los ciclos de la Deidad Universal son interpretados a través de la mitología de las Deidades Personales, e identificados e internalizados a través de las conexiones emocionales que hacemos con estos aspectos separados de la Deidad.


La Deidad Universal no tiene ninguna forma de limitación. Cualquier intento de describirla o de definirla limita nuestra concepción, haciéndola una Deidad Personal, un aspecto limitado de la Deidad Universal. Hay más Deidades Personales (es decir, aspectos limitados de la Deidad Universal) que lo que jamás se podría contar.




Las Deidades personales derivan de los grandes poderes del Universo:


Diosa y Dios, a través de Deidades que asisten en funciones


específicas: Asphalta, Diosa de las carreteras –al Yo Superior de todo lo que existe – porque todo lo que existe es un aspecto limitado de la Deidad Universal.


En general la Deidad debe ser pensada como un poder único que tiene limitados mayores puntos de referencia, algunos de los cuales son:


Deidad Universal: Todo lo que Es.


Diosa y Dios: Los Poderes Polares, Yin y Yang, Espíritu y Materia,etc.


Los Siete Grandes Poderes: Los siente principales arquetipos de la Deidad


Deidades de propósito específico: Patrones de varias actividades,como las artes, las ciencias, etc.


El Yo Superior de todas las cosas: El espíritu individual de cualquier criatura o cosa


Arquetipos de la Diosa: Joven, Madre, Anciana.


Arquetipos del Dios: Héroe, Amante, Rey, Hehicero.



CORRESPONDENCIAS CULTURALES


 ARQUETIPO


             HÉROE JOVEN  AMANTE  MADRE  REY    ANCIANA  HECHICERO 


 PLANETARIO  Marte  Venus  Sol    Luna   Júpiter Saturno  Mercurio


 ALMEÁN      Tyr   Freya   Baldur  Frigga  Thor  Hella     Odin


 IRLANDÉS    Ogmios Brigid  Aengus  Boan  Nuada  Morrighan  Dagda


 GRIEGO      Ares  Afrodita  Apolo  Hera  Zeus  Hekate     Plutón


 ROMANO      Marte  Venus  Apolo  Juno  Júpiter  Carmenta  Saturno


 AFRICANO    Ogun  Oshun  Chango  Yemanjá  Obatala  Oya    Ellegua


 EGIPCIO     Horus  Hat-Hor  Ra    Isis   Amón    Sekhmet   Osiris


 HINDÚ      Ganesha  Durga  Vishnu  Laksmi  Brahma  Kali   Shiva


El aspecto particular de la Deidad con el cual una persona mejor
interactúa es llamado su DEIDAD PATRONA. La Deidad Patrona es la
forma de la Deidad con la que más trabajas. Para algunas personas la
relación con su Deidad Patrona será intensa y muy emocional.
Recibirán sueños y visiones de la Deidad Patrona, y podrán aprender a
canalizar oráculos de la Patrona con el tiempo.
Para otros, la Patrona actúa más como una inspiración y ejemplo,
ayudando al DEVOTO a desarrollar las cualidades que la Patrona
personifica.  Hay Deidades Cuyas cualidades principales son virtudes
como la sabiduría, la valentía o la habilidad mágica, Cuyos devotos
esperan desarrollar al elegirlas como Patronas. Otras Deidades tienen
virtudes como la creatividad, la alegría o la auto-expresión, y Sus
devotos también desean obtener esas cualidades al elegir una de Ellas
como su Patrona.




http://www.elcaminodeladiosa.com.ar/index.htm


ATTE: Titania